Chile: Voto electrónico: modernización del sistema electoral.

Imagen de Juan Gigli

Por María Elizabeth Soto

De cara a una nueva elección, esta vez presidencial, una escapatoria a las largas colas de espera en los locales de votación, las jornadas enteras como vocal de mesa o el mismo trámite de inscripción electoral, hacen recordar la posibilidad del “voto electrónico”, proyecto de ley que descansa en el parlamento desde 1996, junto a la inscripción automática y voto voluntario.

La pretensión de modernizar el sistema no sólo se queda en propuestas añejas. Tanto Michelle Bachelet como Sebastián Piñera, incluyeron esta reforma en sus programas de gobierno como forma de profundizar la democracia.

Si bien se habla del “voto electrónico”, la implicancia que éste tiene es mayor a la de sólo digitalizar la preferencia a través de un teclado.

Así lo explica a EL SUR Alfredo Piquer, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información (Acti), quien se apresura en distinguir dos componentes de la elección electrónica. El primero tiene relación con el registro electrónico al momento de la inscripción y la legitimación de ésta durante la votación. Mientras, por otro carril se sitúa la votación electrónica en sí y el posterior recuento.

El experto, sostiene que “el registro electrónico podría ser incluso automático, o ser no presencial de modo de que cada ciudadano pueda elegir con anticipación el lugar de votación, que podría ser diferente en cada elección. En el momento de la votación, bastaría una verificación en base al número de carnet y a la huella digital, con lo que sería innecesario presentar documento alguno al momento de la votación, para estar autorizado a sufragar”.

Sin embargo sobre aquel procedimiento el profesional hace la diferencia del voto electrónico como tal, que consiste en poder registrar electrónicamente la preferencia en algún dispositivo con teclado, para luego permitir un recuento electrónico al término de la votación.

Esta última etapa, Piquer la ve lejana porque en Chile el sistema de votación es “muy trasparente y muy rápido para producir resultados”.

Asimismo, agrega que todos los mecanismos de votación y recuento electrónico que se han propuestos tienen el efecto de reducir la trasparencia, pues requiere confiar en los diseñadores e implantadores de los sistemas.

Pese a predecir que el voto electrónico será difícil de promover en el país por éste tipo de inconveniencias, sí es partidario de la inscripción y autenticación electrónica, donde “pueden lograrse mejoras importantes, tanto en la conveniencia para el ciudadano, como para la eficiencia y simplicidad de operación de las mesas de votación”. Explica que si se aprueba la modificación legal de hacer la inscripción automática y la votación optativa, es posible implantar sistemas muy sencillos.

“Por razones logísticas probablemente se requerirá elección previa del local de votación, la que podrá realizarse por cualquier medio electrónico como internet, celular, teléfono u otro, y luego en el momento de la votación la certificación por huella digital en línea permite poder votar sin depender de ningún documento de identidad”.

Aún sumadas todas las suspicacias respecto a los inconvenientes de la votación electrónica, Piquer asegura que “toda la tecnología necesaria está disponible y operando. Es una decisión operativa de inversión y cambio de procedimientos lo único que falta”.

Discusión

Si bien la lentitud del proceso legislativo para siquiera pensar en el proyecto de voto electrónico se debe a la presencia de dos proyectos adicionales amarrados en un mismo paquete -voto voluntario e inscripción automática-, las correlaciones de fuerzas en el Congreso podrían derivar en la aprobación del sistema.

Así lo cree el diputado Antonio Leal, quien hace diez años como vicepresidente de la Cámara acogió el proyecto que aún permanece sin ser tramitado.

“El sistema electrónico significa garantizar el sistema electoral, que vote más gente y que se vote con menor error, menos equivocación”, puntualiza Leal. Añade que instalar un sistema de esta naturaleza en Chile cuesta 30 millones de dólares, según lo ha dado a conocer el Servicio Electoral.

Pese a la elevada cifra “a la larga significa un ahorro para el Estado, porque no tiene la necesidad de tanto vocal de mesa, apoderado, papelería. Todo se reduce a un sistema mucho más fácil y que permite además, que los resultados electorales se conozcan en tiempos muy breves porque la gente vota electrónicamente”.

El parlamentario asegura que sólo “falta un estudio técnico que demuestre en la práctica que esto en Chile es viable, lo que tendría que hacer el Servel, el que ha sido convocado por la Cámara de Diputados donde ese proyecto ya se está discutiendo”.

Bélgica y Brasil, dos ejemplos

En el mundo la iniciativa de voto electrónico la lidera Bélgica, que ya en el año 2000 registró a un 44 por ciento de electores que utilizaron la vía electrónica para elegir a sus autoridades municipales.

Al mismo tiempo, en América Latina, Brasil destaca por sus avances en la materia donde 109 millones de electores prefirió el teclado en las elecciones municipales de 2000.

En 1999 los japoneses probaron el sistema en el municipio de Kawaguchi, donde participaron 362 mil electores, empleando un sistema de tarjeta con banda magnética.

Fuente: El Sur
http://www.elsur.cl/edicion_hoy/secciones/articulo.php?seccion=pais&dia=1137294000

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