Argentina: Entrevista: Jorge Linskens, subdirector de sistemas y telecomunicaciones de la AFIP

Imagen de Juan Gigli

(LA NACION LINE) No sé si recaudamos más por el desarrollo de sistemas, pero por lo menos le hacemos más fácil la vida a la gente, dice Jorge Linskens, responsable del área de sistemas de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el mayor ente recaudador del Estado.

Según los resultados anuales que acaba de presentar la AFIP, en 2004 se recaudaron 98.285 millones de pesos, un 36% más que el año anterior.

Y 2004 fue el año de las presentaciones vía Internet: el sitio de la AFIP ( www.afip.gov.ar ) canaliza 700.000 transacciones mensuales se presentaron 7.100.000 declaraciones juradas por esa vía (un 120% más que en 2003), y hubo 290.000 consultas para seguir el estado de los aportes jubilatorios en forma on line.

También se reempadronaron 1.169.245 monotributistas en diez días. Linskens es el responsable del área de sistemas y telecomunicaciones de la AFIP, área donde trabajan 750 profesionales. Desde allí se manejan los sistemas, además de los impuestos, de la recaudación de aduanas y de la seguridad social. Viejo conocido del mercado tecnológico local (fue elegido CIO del año por la revista Information Technology gracias a la votación de sus colegas), su gran mérito es haber puesto on line al ente recaudador, unificando los sistemas internos y permitiendo que, puertas afuera, se puedan realizar gran cantidad de trámites.

Por ejemplo, desarrollaron e implementaron e-fisco, un sistema que permite navegar por distintas bases de datos, y cruzar la información de 30 millones de declaraciones juradas, 26 millones de titulares de cuentas bancarias, 23 millones de inmuebles, automotores y embarcaciones, y 16 millones de operaciones de compra.

Y el Sistema de Perfil de Riesgo de los Contribuyentes (Siper), una especie de informe Veraz en materia tributaria, aduanera y previsional, que permite conocer el perfil de riesgo de 1.100.000 contribuyentes categorizados.

Cuando llegué, en 2002, el organismo tenía 6 centros de cómputos y 12 áreas de desarrollo administración, recursos humanos, sistema tributario, sistema aduanero, etc. Estaba todo separado y los sistemas no se veían entre sí, describe Linskens.

La consigna fue unificar todo mediante un profundo cambio estructural: hacer un área de producción, una sola de soporte (la famosa mesa de ayuda), áreas de producción para cada unidad de negocio y una de seguridad informática para todas las unidades.

No inventamos nada.

Aplicamos los mismos criterios de gestión que en cualquier empresa, dice Linskens, para quien el mayor orgullo es haber hecho la transformación con la gente que había.

No llamamos a consultores, no hubo tercerización.

La filosofía es: si hay que darle continuidad en el área tecnológica a un nuevo proyecto y llamás a uno que diseñe el pliego y a otro para que haga la implementación, por más bueno que sea, nadie de la organización se hace responsable.

Y así se fracasa, porque nadie se adueña del proyecto.

Casado, con una hija y un nieto, Linskens estudió en la UBA y desarrolló toda su vida profesional en el sector privado: comenzó en Bunge y Born, mucho antes de que existiera la PC, y luego fue gerente del centro de cómputos de Swift Armour.

Su primer trabajo en el Estado fue en el Correo Argentino, en 1994.

Luego pasó por la Anses y en 2002 llegó a la AFIP.

-¿A que otras áreas de la administración pública se podría trasladar lo hecho en la AFIP? -Las necesidades de comunicación de los distintos organismos del Estado con la sociedad no son homogéneas.

No todas tienen el mismo tipo de usuario: extrapolar la mecánica de la AFIP a la Anses o al Incucai no sería honesto. En la AFIP mismo, las necesidades del tributarista no son iguales a las del operador aduanero que utiliza el sistema María. Lo que se puede copiar es el espíritu de tener todo integrado.

-¿Como impactó la crisis en la renegociación de los contratos con los proveedores de tecnología? -La crisis nos favoreció porque las empresas tenían una enorme necesidad de vender.

Llevamos hechas 150 licitaciones y logramos precios un 40% por debajo de los de lista. Los equipos se compraron por separado, pero la integración la hicimos nosotros.

-¿Qué opina de la adopción de software libre por parte del Estado? -Hay muchos que lo toman como una verdad revelada, como algo religioso.

En tecnología no hay verdades reveladas. Nosotros usamos más software libre que todos los demás organismos del Estado juntos. El 80% de la recaudación de este país está sobre software libre. Es una herramienta que funciona. El problema no es el software libre, sino cómo se usa. Hay que poner estándares, uniformar la plataforma.

-¿Cuáles son los proyectos para este año? -Hay que hacer la segunda fase de e-government, es decir, una generalización de los servicios vía web.

Pero Internet no puede ser toda la forma de relación de los organismos del Estado con los ciudadanos.

¿Quién dice que Internet es lo que todos quieren? Hay un problema nuevo: que los mismos organismos se ceben porque cuesta diez veces menos, es más cómodo, es tiempo real.

Pero el Estado no se puede manejar como si fuera un privado en ese aspecto.