Argentina: La visión del Estado – Los nuevos desafíos.

Imagen de Nora Chaponick

Uno de los temas centrales que sobrevoló el seminario de Gobierno Electrónico organizado por la Secretaría de Gestión Pública fue la importancia de apresurar el paso en la búsqueda de una política integrada de inclusión tecnológica. La voluntad, el compromiso y la reducción de la brecha digital surgieron como aspectos claves para comenzar a desandar el camino del gobierno electrónico en la Argentina.

(Por Sabrina L. Díaz Rato).

- Que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, asistieran al primer seminario internacional de Gobierno Electrónico, no es un dato menor si, verdaderamente, es prioridad para este gobierno la puesta en marcha de una política nacional de e-goverment. El evento, que contó además con la presencia y la experiencia de funcionarios públicos de Brasil, España, Estados Unidos y México, gozó de un nutrido auditorio que superó las expectativas -más 700 asistentes, según indicaron- y que participó de las sesiones plenarias y simultáneas durante las dos jornadas.

De la presentación que Fernández brindó en la apertura, se destacó que, según sus palabras, el gobierno electrónico representa “un avance infinito para la calidad institucional” y se considera la tecnología la clave para que “el Estado marque y haga cumplir las reglas”. Tal vez este punto olvida que no es la tecnología la que da lugar a la transparencia -como se escuchó en más de una presentación- sino que, precisamente, es la política a secas la herramienta que abre el juego para lograr los objetivos que se establezcan. De hecho, fue Juan Manuel Abal Medina, subsecretario de la Gestión Pública, quien arrancó formulando; “Hablar de gobierno electrónico es hablar de un compromiso de transformación del Estado”.

Pero más allá de esto, en la asignatura del e-Gov, sin duda es la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) la vedette que sobresale. Según apuntó su titular, Alberto Abad, de 40.000 declaraciones juradas en 2003 se pasó a 23 millones en 2006, y al terminar el año se habrán emitido un total de cinco millones de claves fiscales. Otro dato interesante fue que gracias a la “fiscalización inteligente”, se alojan en la base de datos de la administración 150 millones de datos con la historia de cada uno de los contribuyentes a través de la cual y por medio de ciertas aplicaciones tecnológicas, es posible determinar hipótesis de riesgo que facilitan el control impositivo. “Ningún proceso interno queda fuera de la web” dijo Abad, quien además aseguró que su organización “es 100 por ciento Internet”.

Luego de explicar que el modelo de desarrollo de gobierno electrónico de la AFIP tiene cinco etapas -presencia, interacción, transacción, transformación y ventanilla única- el funcionario indicó que están por alcanzar “el máximo nivel de maduración” con el proyecto de “seguimiento de los contribuyentes” previsto para antes de fin año.

“Los beneficios del gobierno electrónico van mas allá de los beneficios de reducción de costos. El principal desafío es centrarse en el suministro de información pero también atender a que los sectores de menos ingresos se beneficien con el gobierno electrónico”, advirtió a su turno Carlos Felipe Martínez, representante del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo), quien entiende por beneficio la posibilidad de hacer un poco mejor la vida de las personas. Además de recomendar el uso de código libre para impulsar una estrategia de e-gov, Martínez aseguró que para que sea posible acercar las comunidades alejadas de los centros urbanos, “es necesario la voluntad política y el compromiso de todos los involucrados”.

Preocupación nacional

Resulta que si se habla de una estrategia dirigida a un Estado concebido como “organización única” sin considerar la Educación y a la Accesibilidad como los dos grandes pilares hacia la integración, la concepción del ciudadano “conectado” con el Estado queda reducida a una injusta minoría. Parte de esto fue tratado en el cierre del congreso por el ministro de Educación, Daniel Filmus, que desplegó las cifras más significativas de la implicancia que la tecnología tiene en la brecha socioeconómica de la Argentina: “La brecha es enorme y sólo podrá ser atenuada en la medida que el Estado tenga una política y una intervención activas”, dijo el ministro y agregó que “sólo el 43 por ciento de la clase media tiene PC en su casa y sólo el 63 por ciento de las escuelas tienen PCs”.

Al mismo tiempo, Filmus subrayó la importancia de la educación en la democratización del acceso a las nuevas TICs y aseguró que la nueva ley de educación incorpora la cuestión de las tecnologías. También aprovechó para confirmar que en noviembre estarán disponibles en el país los primeros pilotos del proyecto OLPC (Una laptop por niño), una iniciativa que despertó algunas críticas en el sector tecnológico.

Al culminar la jornada, el vicepresidente Daniel Scioli participó del cierre describiendo algunas acciones relacionadas con la modernización tecnológica del Senado e hizo referencia a la ley de promoción de software y servicios como ejemplo de la relevancia que tiene el sector para el país.
También estuvo el ministro de Trabajo Carlos Tomada, quien mencionó la expansión del teletrabajo y los call centers como apenas una pequeña muestra de cómo la tecnología impacta favorablemente en el ámbito del trabajo indicando que “la situación ha cambiado tanto que obligó, incluso, a legislar sobre la materia”. Pero también aludió a una cuestión que despierta debate en el ámbito de lo público y es aquel que suele colocar como opuestos tecnología versus trabajo. Tomada aseguró que en la Argentina “no existe tal contradicción” y sostuvo que la tecnología “significa más calidad y más cantidad de empleo”.

No parece desacertado creer que el alcance del gobierno electrónico trasciende la colocación de una cámara web en el despacho de algún que otro funcionario. Tampoco que la primera edición de este seminario pone en evidencia que el compromiso por el e-goverment supera a la oficina de compras del Estado e incumbe a varios organismos gubernamentales, incluso, a todos los ministerios. Como dijo Abal Medina al cerrar el encuentro; “Lejos de ser un interés puntual, gobierno electrónico es una temática central para el Estado argentino. Es una preocupación nacional”.

Fuente: www.bloggers.com.ar/system/noticia_detalle.php?id_prod=579