Colombia: Y del comercio electrónico qué?

Imagen de José Rocha
El comercio electrónico en Colombia aún no arranca en forma. Son muy pocos los sitios de Internet que lo ofrecen y mínimo el número de transacciones que se realizan. Se pueden comprar boletas por Internet para Cine Colombia, pero estas transacciones representan un porcentaje pequeñísimo del total de boletas vendidas. No sé cuánto marcan las ventas por comercio electrónico en Carulla y otros almacenes, pero con seguridad aún no constituyen una cantidad importante.
 
En cuanto a hoteles y pasajes de avión, no es difícil deducir que este negocio tampoco es una porción importante del total. Dentro de los planes del Gobierno para masificar las tecnologías de las telecomunicaciones, la informática y el conocimiento -TIC- debe considerarse el tema del comercio electrónico. Internet también es para facilitarle al navegante las compras virtuales.
 
En Colombia, donde no hay una cultura de la compra por Internet, se deben contemplar incentivos para que el tema del e-commerce aumente en forma importante. Uno de estos alicientes podría ser la reducción o eliminación del impuesto de valor agregado a lo que se compre en el ciberespacio. Si el comprador no tiene que pagar IVA y todo lo puede hacer desde su casa, no existen motivos para que el comercio electrónico no se masifique. El marco legal ya se creó por ley. Debe asegurarse que se ofrezcan las mismas garantías al comprador virtual en cuanto a devolución de mercancía y a que la que adquiera llegue a su destino, nacional o internacional, y en buen estado. Hay que generar la confianza necesaria para que el colombiano, por naturaleza desconfiado, se sienta cómodo con este tipo de comercio.
 
Las entidades bancarias ya tienen un recorrido en comercio electrónico. Quizás son las más avanzadas en este tema. Tal vez por esto, los delincuentes del ciberespacio se la pasan mandando correos usando la modalidad de phishing, que es la de llevar al usuario a una página de banco clonada para robar sus datos confidenciales con motivos non sanctos. Claro está que a veces los bancos hacen cosas difíciles de entender y que afectan a los usuarios.
 
Por ejemplo, AV Villas decidió eliminar la asociación de cuentas para hacer transferencias por Internet, y obliga al cuentahabiente a desplazarse a la oficina donde tiene la cuenta para asociarla. Lo que antes se hacía en segundos, ahora toma horas. Esta decisión fue adoptada mediante una mala interpretación de la seguridad informática. No sé si otros bancos lo hacen. Pero con estas medidas, no hay incentivos que valgan para promover el comercio electrónico.
 
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Guillermo Santos Calderón