Recomendaciones para un programador Web o de sistemas

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Mucho se ha hablado del éxito de los proyectos que se realiza en el ámbito Web o del
desarrollo de sistemas a la medida del cliente y de los parámetros que éstos deben seguir
para llevar a cabo tal objetivo. Pero, rara vez se habla del papel que el programador o
desarrollador debe realizar a la hora de la negociación con el cliente, es decir, antes de
empezar con el proyecto encargado.


Aquí se explicará con detalle, varios de los errores que comenten algunos clientes, ya
sean usuarios finales y/o empresas públicas o privadas así como las recomendaciones
que se deben seguir:


Después del tradicional protocolo de presentación, explicación así como intercambio de
ideas de lo que consistirá dicho proyecto a realizar, entre el cliente y el desarrollador, se
pasa a la parte negociadora del mismo:


1) Sin mayores rodeos, se van directamente a la pregunta: “¿Cuánto cobras?”, sin
tener el mínimo de tiempo indispensable para el análisis exhaustivo de todo
sistema o portal Web a desarrollar, necesitando mayor información de la que se
ha dado inicialmente. Esto, es un error grave por parte de cualquier cliente,
exceptuando aquellos clientes que tienen conocimientos informáticos, pues saben
que el calcular un presupuesto no es de un momento a otro, sino que se necesita
tiempo. Es decir, al cliente hay que explicarle con detenimiento que los
presupuestos no se proporcionan de manera inmediata, pues se aplica un “ciclo
de vida de un sistema” con proyecciones de tiempo marcados en cada paso.
Indudablemente, hay que explicar al cliente, con detenimiento, en qué consiste
dicho ciclo.
2) A la hora de las reuniones, desde el primer día en que se conocen ambos
personajes, se debe tener bien claro que la “comunicación” es la clave de todo
éxito, ya sea, posteriormente a la primera visita, por medio de correo electrónico,
mensajes instantáneos, teléfono o en el último de los casos, de manera
presencial. Esto, con el objeto de que luego no existan malos entendidos
provocando, precisamente, el aplazamiento de todo proyecto estipulado con un
inicio y un fin.
3) En el momento de la firma del contrato así como el contrato de confidencialidad,
se deben estipular claramente las cláusulas para que ambos actores se beneficien
del proyecto, como por ejemplo: redactar los documentos en un tipo de letra
entendible, no exceder el costo de la multa en caso de incumplimiento por ambas
partes, rembolsar el costo del proyecto que se haya pagado hasta ese momento,
cuando el desarrollador o programador incumpla su trabajo y no cuando
circunstancias ajenas a ello, no se cumpla tal objetivo, que el desarrollador o
programador esté protegido legalmente para cualquier eventualidad inesperada
entre muchos otros.
4) Ya cuando se empieza a trabajar en el análisis para, posteriormente, dar un
detalle minucioso de lo que se hará; el cliente, en muchas ocasiones,
independiente del costo del mismo, tiene la errónea idea de que el trabajo para
ello es muy sencillo y económico pudiendo realizarse en menos tiempo de lo que
se requiere tenerlo, motivo por el cual, el cliente sugiere que se recotice tal
proyecto cuando el costo y el tiempo se le hace excesivo. Esto, en muchas
ocasiones, sucede por dos factores: que el cliente observa y analiza,
anticipadamente, la experiencia del que ofrece los servicios del proyecto a través
de su trabajo o su carta de presentación, es decir, si es novato o veterano en el
campo de las tecnologías de información y, dos, la desconfianza del cliente hacia
el programador para que dicho proyecto no se realice tranquilamente, motivo por
el cual, desde un principio se debe empezar de la confianza entre ambos sujetos,
de lo contrario, todo proyecto fracasará.
5) Cualquier trabajo que se pide realizar de manera externa, siempre en un contrato
de servicios, generalmente se solicita un cincuenta por ciento de anticipo para la
realización del mismo y la otra parte, al término del mismo con el visto bueno del
cliente. En este caso, se está en una encrucijada de si proporcionar o no la mitad
de lo estipulado por ambas figuras ya que, en varias ocasiones, se ofrece pagar
primero la cuarta parte de lo pactado. Hay muchos que si lo aceptan con tal de no
perder al cliente pero, es necesario analizar detenidamente si con ese
presupuesto inicial, se podrá empezar con el trabajo sin recurrir, claro, a lenguajes
de programación ilegales, pues, se está cayendo en una contradicción, es decir,
¿Se pide valer el costo del trabajo mediante software ilegal? Cuando se niegan a
pagar la mitad del trabajo, se vuelve a lo que se mencionaba en el punto anterior,
falta de confianza pues, habría que trabajar arduamente en ello.
6) Hay que hacer hincapié que, en el período de análisis, son válidos todos los
cambios que se deseé realizar pues, a partir del diseño hasta la implementación
del mismo, hacer cambios en tiempo y costo se alteran significativamente cosa
que, desafortunadamente, muchos desarrolladores pasan por alto esto, realizando
el cobro adicional por realizar ese cambio, dejar inservible cualquier función,
dentro del código, con tal de llevar la contraria al cliente o en el último de los
casos, hacer el cambio sin cobrar por el simple hecho de que es un cliente;
pisoteando sus mismos derechos como desarrolladores.

En este último caso, es entendible en parte, por la competencia desmesurada de los
que se dedican a este campo en todo el mundo pero, también hay que tomar en
cuenta la existencia de un código de ética que permite ser un profesionista leal,
honrado, cumplido y sobretodo entregado en tiempo y forma a todo proyecto que se le
presente.


Lamentablemente, México aún está lejos de poder llevar a cabo estas reglas por
diversos factores como: la economía, la competencia desleal así como el ámbito
social e incluso, en algunos casos, el político. Es urgente y necesario que, el país
cuente con un organismo que proteja legalmente a profesionistas del ámbito de la
informática contra clientes que, de alguna manera, explotan su trabajo a cambio de
unos cuantos pesos no sin antes olvidar que, también exista castigo para aquellos
programadores que violan dicho código. Esta ley ya existe en países como: Estados
Unidos de Norteamérica, Holanda, España, Reino Unidos, entre otros pero aún así, es
insuficiente.