Ciudadanía, Gobernabilidad y Civismo Digital: un análisis prospectivo
RESUMEN
La nota tiene el objetivo de mostrar la aptitud instrumental del Programa de Formación en Civismo Digital (ForCiD) para contribuir a activar -en los países de las Américas- un proceso evolutivo hacia una mejor satisfacción de las demandas y expectativas de las respectivas comunidades.
El Programa ForCiD es desarrollado por la Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIF-GE) del Colegio de las Américas (COLAM) de la Organización Universitaria Interamericana (OUI) con el apoyo de la iniciativa 1@+tú=1 € impulsada por la Fundación CTIC, Gijón-Asturias, España.
A través de un ejercicio de reflexión prospectiva dirigido a plasmar una cultura “civista” partiendo de una realidad impregnada de “pandillismo”, se muestra que -aun ante esas críticas condiciones hipotéticas de partida- el Programa ForCiD resulta potencialmente efectivo para movilizar demandas y reclamos por parte de una Sociedad que adquiere creciente conciencia cívica a través de la gestión de sus prioridades por vía digital.
Finaliza resaltando los aspectos centrales del proceso movilizador con el que se procura contribuir al logro de los propósitos de la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico suscrita en Pucón, Chile, el 1/6/2007, así como a la consecución de diversas medidas del Plan de Acción Regional eLAC 2010 inserto en el Compromiso de San Salvador, El Salvador, suscrito el 8/2/2008.
INTRODUCCIÓN
Como resabio inercial del modelo consumerista del “quiosco 24 horas x 365 días”, la mayor parte de las propuestas de Gobierno Digital o Gobierno Electrónico (en adelante e-Gobierno) permanecen confinadas a la provisión de información y trámites.
Si bien dicho modelo pudo resultar valioso para superar diversas limitaciones emergentes de la arbitrariedad burocrática, resulta hoy netamente superado por el potencial instrumental del e-Gobierno para inducir transformaciones sustanciales en la calidad cívica, ética e institucional de la vida democrática de cada comunidad.
En esta nota se proponen elementos de juicio para plasmar una visión prospectiva acerca de un Gobierno Digital que contribuya -activa y efectivamente- a mejorar la gobernabilidad democrática en los países de las Américas, a través de la construcción de ciudadanía, el sinceramiento (más que la “transparencia”) de la gestión, el libre acceso a la información pública, la participación ciudadana, el control ciudadano y la prevención, detección y denuncia de corrupción.
El modelo operacional propuesto para concretar dicha visión se funda en el Programa de Formación en Civismo Digital (Programa ForCiD) como componente básico para potenciar a los diversos actores sociales en sus relaciones con el Estado. Se sostiene aquí que el Programa ForCiD resulta apto para generar un ciclo en el cual la mayor responsabilidad por el proceso de transformación corresponde a la Sociedad, a través de la demanda de mejor información, mejores trámites, mejores prestaciones, mejores procesos, mayor integración, mejor gobierno y mejor democracia para una mejor calidad de vida del conjunto social.
1.- GLOSARIO, ENCUADRE CONCEPTUAL, ENFOQUE Y METODOLOGÍA
1.1.- GLOSARIO
A continuación se precisa la acepción de tres conceptos adoptados como dimensiones centrales de la reflexión prospectiva que se desarrolla en la sección 3 (“Los modelos”): Calidad de la ciudadanía, Gobernabilidad, Gobierno Digital.
1.1.1.- Calidad de la ciudadanía
Fundamos la noción de calidad de la ciudadanía en dos perspectivas complementarias: a) los derechos, y b) la equidad.
Desde la perspectiva de los derechos, que enfatiza en los principios de libertad e igualdad de individuos soberanos y autónomos, la calidad de la ciudadanía se caracteriza por los siguientes rasgos: a) garantías, derechos y deberes sustentados en la ley y respaldados por el conjunto de las instituciones del Estado y de la Sociedad, b) libertad sometida al imperio de la ley, para todos, y c) compromiso manifiesto de los poderes del Estado por cumplir y hacer cumplir la ley.
La perspectiva de la equidad (o de la responsabilidad) se sustenta en los principios de fraternidad, solidaridad y cohesión entre las personas, reconociendo la existencia de personas que –debido a factores étnicos, raciales, culturales, de clase, género, edad, capacidad o habilidad- tienen menor acceso al ejercicio de los derechos ciudadanos, o resultan excluidas.
1.1.2.- Gobernabilidad
Entendemos por “gobernabilidad” a un estado de equilibrio dinámico de un sistema de gobierno que permite, a las autoridades constituidas, formular e implantar políticas públicas. Se trata de un estado de relativa estabilidad necesario para poder ejercer el gobierno (Prats, 2003).
Por su parte, la “gobernanza” como entramado institucional de la gobernabilidad (Prats, 2003), denota la construcción de espacios y el desarrollo de relaciones funcionales con distintos actores de la sociedad y del contexto externo, a través de la capacidad para convocar, incluir, contener, coordinar, comunicar, deliberar, persuadir, negociar, concertar, motivar, servir, resolver problemas, satisfacer demandas, generar confianza y apoyo
1.1.3.- e-Gobierno
Desde la perspectiva de la contribución a la Gobernabilidad, se adopta aquí una amplia acepción del concepto de e-Gobierno, que incluye e-Administración, e-Servicios, e-Transparencia, e-Contratación, e-Gestión, e-Control, e-Ciudadanía y e-Democracia. Respecto de las instituciones oferentes, se incluye al poder ejecutivo, al legislativo, al judicial, así como a organizaciones públicas extrapoder. Con relación a la jurisdicción, se incluye el nivel central, el estadual o provincial y el local. Respecto de los canales de prestación, se incluyen tanto la Web como el denominado Gobierno Móvil (m-Gobierno), cuyas prestaciones son canalizadas a través de telefonía celular y otras modalidades “sin cable”, a las prestaciones por televisión digital (t-Gobierno), así como a la denominada “e-Inclusión”, que promueve y potencia la inclusión social a través de toda la gama de TIC.
1.2.- ENCUADRE CONCEPTUAL
La cuestión central de esta nota es en qué medida el e-Gobierno puede contribuir a mejorar los valores y el funcionamiento de los sistemas democráticos de los países de las Américas. Nos interesa analizar cuál es el impacto que puede generar el uso del e-Gobierno en el fortalecimiento de las democracias y la ampliación de su credibilidad pública, en países que exhiben una creciente insatisfacción con el funcionamiento de sus gobiernos, tanto por las “promesas incumplidas” como por la escasa capacidad de tratar problemas acuciantes (como la indigencia y la exclusión social); por el formalismo y el ritualismo, por el distanciamiento entre representantes y representados, por la pertinaz opacidad (fuente de desconfianza y sospecha), entre otros factores.
De acuerdo con Subirats (2002), en un cuadro de opciones para relacionar el uso de las TIC con los procesos de mejora e innovación democrática, pueden distinguirse dos grandes alternativas:
1.- Aplicar las TIC considerando sólo procesos de mejora y de innovación dentro de los marcos institucionales, políticos y decisorios vigentes.
2.- Aplicar las TIC explorando marcos institucionales, políticos, decisorios y de gestión que incorporen más directamente a la ciudadanía con una concepción pluralista.
La apertura de estas opciones da lugar a cuatro estrategias atinentes a la relación entre las TIC, los sistemas democráticos y sus procesos de decisión y gestión.
1.- Dentro de la opción 1, que sólo considera la inserción de las TIC dentro de los marcos institucionales, políticos y decisorios vigentes, se presentan las siguientes estrategias:
1.a.- Estrategia consumerista
Esta estrategia no cuestiona las políticas ni los procesos, ni valora la pertinencia de los servicios ni de los trámites vigentes, sino la manera de prestarlos. Supone que sólo fallarían ciertos mecanismos de información para que la ciudadanía pueda incidir en las prestaciones de las burocracias públicas.
Dado que las demandas de más y mejor información cuadran perfectamente con las potencialidades más evidentes de las TIC, la fórmula idónea para dar respuesta a las demandas consistiría en transformar burocracias en “infocracias”.
Estas aplicaciones de las TIC, estrictamente vinculadas a los procesos de prestación de servicios, no cambian en absoluto las lógicas de “arriba hacia abajo” cristalizadas en la mayor parte de las democracias de las Américas, sino que tienden a reforzar la capacidad de control y de autoridad de las élites institucionales.
1.b.- Estrategia de mejora de la representación elitista
Esta estrategia se dirige a mejorar las comunicaciones entre las instituciones de gobierno y la ciudadanía, procurando reforzar la legitimidad de dichas instituciones y reducir la sensación de desapego y la percepción de distancia entre gobernantes y gobernados. Para ello, hacen uso de sitios Web, blogs, boletines electrónicos, listas de correo, pequeñas consultas o votaciones electrónicas puntuales; pero siempre entendiendo que los “expertos” de la institución decidirán qué conviene tener en cuenta y qué no.
Estas aplicaciones contribuyen a realzar los aspectos más elitistas de la representación (manejo y control de los flujos de información, concentración de recursos e información, reforzamiento de interrelaciones horizontales y verticales), mientras que quedan relegados los aspectos democratizadores del sistema (capacidad de respuesta, capacidad de rendir cuentas, transparencia, canales de implicación ciudadana).
2.- Dentro de opción la 2, que consiste en aplicar las TIC explorando vías de adopción de decisiones y de generación y gestión de políticas que incorporen más directamente a la ciudadanía con una concepción pluralista, aparecen dos vertientes estratégicas:
2.a.- La urdimbre cívica
La proliferación de TIC permite activar un pluralismo reticular o de promoción o potenciación de la autonomía social, que puede generar inclusión y cohesión al margen de las medidas uniformadoras y de los derechos abstractos de ciudadanía (Subirats, 2002). En esta categoría estratégica se integra el Programa de Formación en Civismo Digital, a través de una expansión sustancial del uso de prestaciones de e-Gobierno por parte de sectores tradicionalmente excluidos.
2.b.- La democracia directa
Otra de las estrategias posibles en el uso de las TIC es la de avanzar hacia formas hasta hoy inexploradas de democracia directa, con mecanismos que aseguren deliberación y que canalicen opiniones y debates hacia modalidades decisorias pragmáticas y eficientes (Subirats, 2002).
Un visión panorámica de lo que hoy está en marcha en materia de e-Gobierno en los países de las Américas indica que la mayor parte de las experiencias se encuadran en estrategias consumeristas o de mejora de la representación elitista, con un virtual divorcio entre las ofertas de e-Gobierno y las necesidades de las respectivas comunidades. Resultan sumamente escasos, contradictorios y poco consistentes los intentos de trabajar en las perspectivas cívicas o de democracia directa. Para Subirats (2002) es preocupante el hecho de que mientras crece la desafección de las comunidades en relación a las instituciones democráticas representativas, vistas como ajenas a sus vidas y relatos, estas instituciones y sus élites procuran usar las TIC para preservar sus propios espacios de poder o para mejorar las apariencias de estructuras y sistemas prácticamente obsoletos.
1.3.- ENFOQUE Y METODOLOGÍA
El enfoque prospectivo que se adopta en esta nota consiste en concebir y ubicarse mentalmente en un estado futuro socialmente deseado, para –desde allí- reflexionar críticamente sobre el presente y, posteriormente, racionalizar el proceso de transición “retrospectiva” desde el futuro deseado hacia el presente (Merello, 1973, François, 1977).
A diferencia de las técnicas de proferencia, que van desde el presente hacia los futuros posibles, la orientación prospectiva viene desde el futuro hacia el presente. Es, primero, un acto de imaginación selectiva y creadora de un polo deseado, luego una reflexión crítica sobre la problemática del presente (a través de su confrontación con el futuro deseado) y, por último, una articulación programática retrospectiva (una suerte de “aterrizaje”) desde el futuro deseado hacia el presente.
La metodología prospectiva se sustenta en la construcción de tres modelos:
a) el modelo prospectivo (proposición, tesis), que resulta de la articulación de un estado futuro deseable (“futurable”) entre un conjunto de futuros posibles (“futuribles”), considerando aspectos y dimensiones relevantes para la comunidad focal.
b) el modelo de diagnóstico (oposición, antítesis), que resulta de la confrontación crítica entre el modelo prospectivo y el estado presente.
c) el modelo operacional (composición, síntesis), que resulta de generar y programar “retrospectivamente” la cadena de acciones desde el estado futuro deseado (modelo prospectivo), “aterrizando” en el estado diagnosticado (modelo de diagnóstico).
El proyectarse desde la perspectiva del futuro sobre el presente constituye la esencia de la reflexión prospectiva. En prospectiva, la situación presente es cuestionada y diagnosticada críticamente como oposición (antitesis) de la situación futura deseada, objetivada como proposición (tesis). A través de su recíproca confrontación se articula estratégicamente un modelo operacional como composición (síntesis) para transitar y “aterrizar” desde el futuro deseado hacia el estado presente.
2.- LOS MODELOS
En esta sección presentaremos nuestro ejercicio de reflexión prospectiva acotado a tres dimensiones: a) calidad de la ciudadanía, b) gobernabilidad, y c) e-Gobierno. El ejercicio consistirá en proponer un conjunto de pautas para plasmar: a) un modelo prospectivo b) un modelo de diagnóstico, y c) un modelo operacional dirigido a concretar el modelo prospectivo con el uso de herramientas de e-Gobierno.
2.1.- MODELO PROSPECTIVO
2.1.1.- Calidad de la ciudadanía
Nuestro modelo prospectivo asocia la calidad de la ciudadanía a los siguientes aspectos:
a) Supremacía de la ley para todos.
b) Respeto por los derechos de cada individuo y por sus diferencias.
c) Estímulo y preservación de opciones para ejercer derechos y valores.
d) Oportunidades y espacios plurales para el desarrollo de todos en las diversas facetas vitales (cultural, educativa, social, espiritual, laboral, económica) y para la articulación de proyectos mancomunados.
e) Sentido del legado intergeneracional con expectativas de creciente calidad de vida.
Dicho modelo supone una confluencia de los principios de universalidad, libertad, igualdad y justicia (perspectiva de los derechos) templados por los valores de fraternidad, solidaridad y cohesión (perspectiva de la equidad).
2.1.2.- Gobernabilidad
En relación a la gobernabilidad, nuestro modelo prospectivo contempla una cultura política que denominaremos “civista”, que se manifiesta a través de evidencias verificables de probidad, integridad y diligencia por parte de los representantes y funcionarios de los poderes del Estado para servir a los ciudadanos. Esta categoría cultural exhibe las siguientes características:
a) el Estado sirve a todos los ciudadanos como sujetos de garantías, derechos y deberes;
b) el marco jurídico-institucional es creíble y está respaldado por el conjunto de las instituciones del Estado y de la Sociedad.
c) el Estado, a través de sus instituciones, es coherente, previsible, veraz y confiable; por encima de las peculiaridades de los gobiernos de turno.
2.1.3.- e-Gobierno
El escenario prospectivo centrado en una cultura “civista” resulta propicio para que el e-Gobierno se desarrolle de acuerdo con las siguientes pautas:
a.- Visiones integradas de largo plazo
Las estrategias de e-Gobierno son contempladas como componentes de amalgamas político-estratégicas dirigidas a lograr transformaciones sociales profundas y sustentables -“Sociedad de la Información y del Conocimiento” (en adelante SIyC)- integrando áreas como educación, salud, acceso a información y servicios, innovación, competitividad, inclusión social, desarrollo de la capacidad y del potencial humano, conectividad, participación. Tales visiones contribuyen a orientar y alinear las acciones de los distintos actores y determinan el uso de las tecnologías. Son las visiones estratégicas las que conducen a las tecnologías, y no a la inversa.
b.- Compromiso institucional y liderazgo
Las visiones y estrategias de e-Gobierno están sustentadas por compromisos institucionales y planes de largo plazo. Las instancias gubernamentales pertinentes lideran y respaldan las iniciativas, los planes estratégicos y el seguimiento de las acciones, con participación del sector privado, universidades y organizaciones de la sociedad civil.
c.- Centralidad del ciudadano y claridad en las prioridades
Las estrategias, planes y prestaciones de e-Gobierno responden auténticamente a las necesidades, prioridades, preferencias y expectativas de la ciudadanía. La paulatina consecución –y aceptación social- motiva a los actores a encarar crecientes desafíos.
d.- Difusión, aprendizaje y participación
Las estrategias y resultados de la SIyC y del e-Gobierno son difundidas y sometidas a evaluación para aprendizaje y mejora continua.
Las prestaciones de la SIyC y de e-Gobierno tienden a ampliar y profundizar la participación ciudadana, mediante la información, la consulta y el involucramiento en las decisiones públicas.
2.2.- MODELO DE DIAGNÓSTICO
Propondremos aquí un conjunto de pautas para cuestionar el estado presente -en lo relativo a calidad de la ciudadanía, gobernabilidad y e-Gobierno- desde la perspectiva del modelo prospectivo planteado
Cuanto mayor sea el contraste y la discrepancia percibidos entre el modelo prospectivo (proposición, tesis) y el estado presente, mayor riqueza y potencia ofrecerá el modelo de diagnóstico (oposición, antitesis) para emprender las transformaciones requeridas a través del modelo operacional (composición, síntesis).
2.2.1.- Descripción de la situación presente
Con fines ilustrativos, adoptamos como ejemplo un estado presente caracterizado por una cultura política “pandillista” que privilegia los intereses de pandillas que se disputan la adhesión de fuerzas corporativas y masas poblacionales. Con propósitos didácticos, la descripción incluirá ciertos visos caricaturescos, señalándose que posiblemente no exista ningún país en el mundo que reúna la totalidad de los rasgos planteados.
2.2.1.1.- Calidad de la ciudadanía
La cultura “pandillista” configura un entorno netamente adverso al desarrollo ciudadano, dados los siguientes factores inhibitorios:
a) El denominado “ciudadano” es un individuo cautivo o cooptado por prebendas o dádivas, o bien marginado por las prácticas pandilleras,
b) el caudillo y sus laderos recurren permanentemente a la seducción y la propaganda (los vertiginosos logros, la sumisión de los poderosos a los designios pandilleros, la corrupción de los enemigos), atrofiando la visión, enrareciendo la lógica y alejando la posibilidad de diagnósticos críticos y propuestas coherentes,
c) las pandillas dominantes buscan sustentación en la figura del caudillo, así como en la supuesta disposición popular para afiliarse a “gestas patrióticas” y para conmoverse ante inflamados discursos en favor de los adeptos y con acusaciones y amenazas para adversarios y críticos,
d) el Estado subordina las garantías y derechos de los ciudadanos a las apetencias pandilleras, constituyéndose en el instrumento central para arbitrar prebendas y favores,
e) el marco jurídico-institucional, subordinado a los intereses de las pandillas y fuerzas corporativas dominantes, carece de respaldo del Estado y de la Sociedad,
f) los grupos poderosos se abroquelan en torno a un "parasistema" de códigos clandestinos, quedando el sistema "oficial" relegado a un conjunto de normas dirigidas a que el ciudadano común se sienta siempre en falta, de manera que no se atreva a denunciar.
2.2.1.2.- Gobernabilidad
La gobernabilidad en los regímenes pandillistas exhibe los siguientes rasgos:
a. Precarización de la vida en sociedad
El caudillo de turno –junto con sus secuaces- dispone de los poderes, las instituciones y los bienes públicos como propios. Por ejemplo, se compran y venden leyes, no existe control sobre el gasto político, se asignan subsidios clientelares a grandes masas de votantes, proliferan bolsones de recursos de uso discrecional. Se procura constituir, en todas las esferas (desde los laderos y secuaces hasta las masas de desposeídos), dóciles ejércitos subordinados, cómplices, agradecidos y dependientes.
b. Visiones cortoplacistas
El caudillo y sus laderos pretenden aparecer como revolucionarios, menospreciando la calidad institucional y proponiendo “nuevos” modelos de distribución de riqueza que supuestamente resolverán los problemas heredados. Su problemática resideganancias personales y pandilleras en el corto plazo. en cómo eludir u ocultar situaciones de crisis durante la coyuntura, para poder extraer las mayores
c. Imputación externa de culpas
El caudillo y sus secuaces adjudican la culpa de todos los males, padecimientos y problemas a poderosos externos y privilegiados internos que pretenden seguir expoliando al pueblo. Extorsionan a los “enemigos” internos y externos (reales o ficticios) y descalifican a quienes no se unen a sus causas.
d. Estatismo pandillero
Se proclama un fuerte protagonismo estatal, constituyendo al “Estado” (reducido al gobierno de turno) en instrumento para mantener satisfechos a laderos y secuaces, para continuar sobornando a votantes cautivos y para controlar (a través de prebendas) a medios de prensa y a encuestadores.
e. Feudalismo
Se promueve una sociedad sin disenso ni pluralidad. Todo debe confluir en el caudillo de turno -posicionado como señor feudal- y sus laderos, que anhelan un poder hegemónico, que aborrecen las críticas y las diferencias, y aun los matices dentro del mismo bando. Si bien procuran mostrarse como ejemplares demócratas, sojuzgan y mantienen el control sobre los poderes legislativo y judicial. Saben acallar oportunamente –mediante seducción, agravio, extorsión, presión o amenaza- cualquier amago de disidencia.
f. Aversión al compromiso
Si bien los cultores del pandillismo fingen sumisión al caudillo y sus laderos, experimentan aversión a contraer compromisos que acoten su libertad de acción ante la dinámica del poder. Dada la permanente tensión que late bajo la transitoria sumisión, están siempre listos para “darse vuelta en el aire”, y denostar a quienes –hasta ayer- endiosaban.
2.2.1.3.- e-Gobierno
Las culturas pandillistas menosprecian las posibilidades de la SIyC y del e-Gobierno, dado que las vías para “otorgar” y obtener beneficios residen en códigos clandestinos que prevalecen sobre las reglas oficiales. Como consecuencia, los sitios de e-Gobierno cumplen una función meramente simbólica, para exhibir la figura y las “hazañas” del caudillo, así como para aparentar cierta vocación de servicio.
El desarrollo del e-Gobierno aparece bloqueado por diversos vicios como el cinismo, la mediocridad y el divismo digitales.
Algunos indicios del cinismo digital son: a) se proclaman las virtudes cuasi mágicas de las TIC como supuestos trampolines o atajos para la transparencia y la democratización, mientras que su uso sirve esencialmente a intereses “pandillistas”, b) el ciudadano continúa padeciendo la selva burocrática, con superposición de quioscos y avatares, pero ahora supuestamente sistematizados en “guías de trámites” en línea, c) se proclama “transparencia” mientras cunde la opacidad, la ficción y la distorsión de la información pública, d) se falsean datos oficiales y se viola disuasivamente el secreto estadístico, e) se dilapidan recursos en sistemas de compras y contrataciones que facilitan la preservación y expansión de prácticas corruptas,
La mediocridad digital contamina las iniciativas de SIyC y de e-Gobierno –desde su misma gestación- con factores de interferencia, tales como: a) presión de distintas pandillas para involucrarse en posibles “negocios colaterales”, b) cultura político-burocrática adversa a cualquier tipo de coordinación y subordinación, c) dilapidación de recursos en función de intereses espurios, d) desgaste de los conceptos de SIyC y e-Gobierno, al asociárselos a resabios y negociados, e) dilapidación de tiempo y energías para responder a caprichosas ocurrencias de secuaces de turno, y f) interferencias, incertidumbres y parálisis asociadas a una gestión nepótica, amiguista y clientelar.
Por su parte, el divismo digital se manifiesta a través de las actitudes y prácticas de organismos que –con base en la magnitud de recursos que reciben y manejan- pueden mostrarse como “locomotoras“ tecnológicas que “arrastran” a los demás organismos. Como la presión por los “negocios colaterales” se constituye en factor dominante, son las tecnologías –usualmente incompatibles o redundantes- “impuestas” por las distintas facciones, las que determinan las estrategias y planes.
2.2.2.- Sumario del Modelo de Diagnóstico
La confrontación entre el modelo prospectivo y la situación descrita da lugar a los siguientes hallazgos en el modelo de diagnóstico
a. La situación reseñada refleja que la sociedad civil ha dejado librado lo público al arbitrio de un conjunto de pandillas que la “acorralan” en función de sus propios intereses y pugnas.
b. La cultura pandillista vulnera la organización axiológica, ética y psíquica de la sociedad. Al degradarse la percepción, el pensamiento y las prácticas cotidianas, se considera “normal”, por ejemplo, que los cargos en la administración pública sean cubiertos con criterios nepóticos, amiguistas o clientelares; que se retribuya a laderos y secuaces con prebendas y privilegios, así como que la democracia y sus instituciones aparezcan como componentes de una farsa o parodia.
c. Los actores sociales aparecen como desarticulados, cooptados o resignados en una dinámica fundada en la anomia, la desconfianza y el escepticismo,
d. La dinámica gubernamental exhibe los siguientes condicionamientos: i) compartimentación de las estructuras y “apropiación” de sus componentes por parte de diversas pandillas, ii) prioridad de los intereses pandilleros y de los “negocios colaterales” sobre la lógica de los servicios y los procesos, iii) dificultad para plasmar visiones compartidas e integrar estrategias multisectoriales, iv) dificultad para mantener políticas y planes a través del tiempo, v) propensión a sucesivas crisis, con drásticos cambios de reglas de juego, vi) supeditación de la racionalidad programática a efímeros favoritismos y preferencias asociados a vaivenes político-institucionales, vii) recelos que inhiben o bloquean eventuales iniciativas de compartir o ceder atribuciones sobre servicios, procesos o recursos, y ix) problemas de compatibilidad e interoperabilidad entre pandillas, hardware, software y bases de datos.
e. La mayor parte de las ofertas de e-Gobierno no están asociadas a reingenierías estratégicas ni a rediseños para mejorar procesos, procedimientos o prestaciones, sino a meras adaptaciones para mostrar nuevos canales de tramitación.
f. Una parte significativa de las ofertas de e-Gobierno resultan meramente ficticias, mientras que otras resultarían prescindibles si se integrara y aprovechara la información disponible en el Estado para proveer directamente las prestaciones a quienes corresponda, sin que éstos deban peticionarlas.
g. Las prestaciones de e-Gobierno exhiben insuficiente utilidad y notoria subutilización debido a diversos factores, entre ellos: i) las referidas limitaciones y sesgos en las ofertas, ii) ignorancia acerca de su existencia, iii) desconocimiento de sus posibles beneficios, iv) escepticismo y desconfianza, v) limitaciones en el acceso o dificultad en el uso, vi) trabas y escollos en los procedimientos, y vii) insuficiente interés en que sean usadas.
h. Tras el discurso de “transparencia”, se preserva la opacidad y se mantiene la fragmentación y superposición de trámites, exhibiéndose “guías de trámites” para mostrar a la ciudadanía las vías oficiales para transitar una “selva burocrática” que resulta funcional a las pandillas enclavadas en las instituciones públicas.
2.3.- MODELO OPERACIONAL: Encuadre estratégico
Con base en el anterior sumario diagnóstico, cabe inferir que si el e-Gobierno permanece divorciado de los grandes sectores de la población, no contribuirá a transformar las pautas vinculares internas y externas de las Administraciones, sino que, por el contrario, continuará amoldándose -a través de los vicios ya referidos- a la entrópica y distópica trayectoria de las mismas.
¿Cómo enfrentar la soberbia de quienes ofrecen -como “panacea”- prestaciones de e-Gobierno mediocres, ineficientes y de escasa utilidad? ¿Cómo inducir, a través del e-Gobierno, estímulos para que quienes están inmersos en una cultura pandillista adopten paulatinamente valores civistas? La única vía factible parece residir en una acción persistente sustentada en una auténtica generalización del uso de las prestaciones de e-Gobierno y en una activa masificación de reclamos capaces de vulnerar los muros de la arbitrariedad y la soberbia.
Si bien no debería prescindirse de las estrategias y planes “oficiales” de e-Gobierno, tampoco cabría esperar grandes aportes de ellos, dado que seguramente responderán a los “programas” que determinan la inercia. La efectividad de las soluciones de e-Gobierno y su contribución a la gobernabilidad dependerán mucho más de las sociedades que de los respectivos gobiernos.
Como consecuencia, resulta esencial formar, animar y alentar a los distintos sectores de la sociedad (por ejemplo: organizaciones comunitarias, etnias, personas mayores, adultas y adolescentes con derechos amenazados o vulnerados) para que descubran los beneficios potenciales del e-Gobierno, usen las prestaciones disponibles, reclamen por las que no funcionan y peticionen por las que necesitan y no están disponibles.
A partir de dichas interacciones relativas a las prestaciones disponibles de e-Gobierno, podrá reclamarse –sucesiva y gradualmente- mejor información, mejores prestaciones, mejores procesos, mejor participación, mejores gobiernos, mejores repúblicas y mejores democracias para una mejor calidad de vida. Ese ciclo de auténtico “civismo digital” parece ser una vía idónea para superar vicios (como la “mediocridad”, el “divismo” y el “cinismo” digital) emergentes de la actual disociación entre oferentes y supuestos destinatarios del e-Gobierno.
Para la puesta en marcha del referido ciclo virtuoso, la RIF-GE propone un programa de formación ciudadana en “Civismo Digital” cuyas características se reseñan en la siguiente sección.
3.- PROGRAMA DE FORMACIÓN EN CIVISMO DIGITAL
En el marco del modelo operacional propuesto, se prevé que el creciente uso de las prestaciones de e-Gobierno permitirá constituir y desarrollar paulatinamente una plataforma de civismo digital apta para canalizar efectivamente las demandas y expectativas de mejor información, mejores prestaciones, mejores procesos, mejor participación, mejores gobiernos, mejores republicas y mejores democracias para una mejor calidad de vida ciudadana.
La mayor parte de los países de las Américas exhiben notorias limitaciones para transitar la trayectoria enunciada, dado que su concreción requiere –mas que incorporar TIC- plasmar profundos cambios culturales que demandan nuevos valores, actitudes, horizontes, incentivos y capacidades.
Si bien es necesario capacitar en e-Gobierno a los servidores públicos en todos los niveles, paralelamente resulta imprescindible formar y alentar a los distintos sectores de la Sociedad para que usen las prestaciones disponibles, reclamen por las que no funcionan y peticionen por las que necesitan y no están disponibles. Ese es el propósito del Programa de Formación en Civismo Digital (ForCiD), cuyascaracterísticas centrales se reseñan en esta sección.
3.1.- CARACTERIZACIÓN
El Programa de Formación en Civismo Digital (ForCiD) es desarrollado por la Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIF-GE) del Colegio de las Américas (COLAM) de la Organización Universitaria Interamericana (OUI), con el apoyo de la iniciativa 1@+tú=1 € impulsada por la Fundación CTIC, Gijón-Asturias, España.
La esencia del Programa reside en la adopción –por parte del sector público y de los actores de la sociedad- del paradigma del Civismo Digital (CiDi), sustentado en las perspectivas del ciudadano. El proceso se inicia con el “deCiDir”, que consiste en la expresión manifiesta y comprometida de la decisión de adoptar dichas perspectivas en la concepción, diseño y gestión de las prestaciones de e-Gobierno.
El Programa de Formación en Civismo Digital (ForCiD) se desarrolla a través de dos grandes ejes:
3.1.1.- Formación en Civismo Digital de integrantes del sector público (InCiDir)
Se dirige a incidir en la transición entre el paradigma declinante y el emergente de e-Gobierno, a través de la inducción, incorporación y articulación de las perspectivas (mirada, intereses, necesidades) de los destinatarios en la racionalidad política, estratégica, administrativo-organizacional y societal de los agentes públicos con responsabilidad en cuestiones vinculadas a la Sociedad de la Información y al Gobierno Electrónico.
3.1.2.- Formación en Civismo Digital de actores de la sociedad (ForCiDir)
El propósito de este eje es formar a los integrantes de la Sociedad, “desde la más temprana edad” (tal como se expresa en el epígrafe 29 de la Carta Iberoamericana), para ejercer sus derechos al e-Gobierno con el paradigma del Civismo Digital.
En el corto plazo, se trata de reunir una “masa crítica” de destinatarios que usen asiduamente las prestaciones de e-Gobierno disponibles, que reclamen por las que no les resultan útiles y que exijan las que necesiten y no estén disponibles.
Con tal finalidad, el Programa se dirige a difundir el uso de prestaciones de Gobierno Electrónico entre los integrantes más vulnerables de los sectores socioeconómicos medios, medios bajos y bajos de los países de las Américas, captando las necesidades directamente de los afectados y canalizando su resolución a través de prestaciones de Gobierno Electrónico disponibles en las mismas comunidades.
La Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIF-GE) del COLAM-OUI está desarrollando -con el apoyo de la iniciativa 1@ + tú = 1€ impulsada por la Fundación Centro Tecnológico de la Información y Comunicación (CTIC), Gijón-Asturias, España- una experiencia piloto ForCIDIr en la Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano Bonaerense y otras localidades de la Provincia de Buenos Aires (Argentina).
La relación del Programa ForCiDir con los municipios e instituciones locales pertinentes (ONG, entidades barriales, cooperativas, mutuales) se desarrolla paulatinamente a medida que éstos visualizan la efectividad de las acciones del programa y los alcances de sus objetivos. Puede ocurrir que los municipios perciban, inicialmente, que las acciones del programa se superponen con las funciones de sus departamentos de acción social. Sin embargo, tienden a participar a medida que aprecian la efectividad y los beneficios adicionales de la operatoria.
Las siguientes secciones de esta nota se refieren específicamente al eje de laFormación en Civismo Digital de actores de la sociedad (ForCiDir)
3.2.- OBJETIVOS
El objetivo inmediato del eje ForCiDir es formar: a) "Adalides" que actúen como agentes promotores y de interfaz entre los vecinos y los servicios de e-Gobierno, b) “Operadores” que tramiten las soluciones por vía telemática, c) “Tutores” que tomen a su cargo la formación y animación sociocultural de los Adalides y Operadores y les presten apoyo y acompañamiento en el ejercicio de sus funciones, y d) “Coordinadores ForCiDir“ (nacionales, distritales y zonales) que gestionen la operación del Programa en los respectivos países, distritos y zonas.
3.3.- ACTORES
Los actores centrales del programa son los siguientes:
3.3.1.- Destinatarios finales
La población destinataria está constituida esencialmente por los habitantes de las comunidades de nivel socioeconómico medio, medio-bajo y bajo, priorizando los casos críticos de necesidad, por ejemplo: problemas de discapacidad o de salud, familias numerosas en situación de indigencia; etnias y grupos de menores, adolescentes, mujeres y ancianos con derechos amenazados o vulnerados.
3.3.2.- El Adalid
El Adalid es una persona con una amplia y densa red vincular en su comunidad, que conoce las necesidades de sus vecinos y que puede canalizarlas mediante soluciones disponibles de e-Gobierno a través de Operadores de la misma comunidad. Se trata, en general, de líderes comunitarios, de dirigentes de cooperativas, mutuales y entidades de fomento barrial, así como de organizaciones religiosas, solidarias y de partidos políticos.
El desarrollo, por parte de dichos actores, de las actitudes, conocimientos y capacidades para ejercer el rol de Adalid ForCiDir implica una notoria calificación en su rol y en su potencial de servicio dentro de sus comunidades.
3.3.3.- El Operador
El Operador es propietario, encargado o empleado de un cyber, locutorio o telecentro, capacitado para concretar los trámites requeridos a través de aplicaciones de e-Gobierno. La inmersión en el rol de Operador ForCiDir les permite desarrollar actitudes, conocimientos y capacidades que implican una notoria calificación en sus capacidades de servicio.
3.3.4.- El Tutor
El Tutor tiene a su cargo la formación de los Adalides y de los Operadores, desarrollando una relación personalizada con cada uno de sus tutorados. Los Tutores ForCiDir cumplen las siguientes funciones: i) Guiar y ser ejemplo del sentido de responsabilidad y motivación por el ejercicio de la función, con permanente actualización en los contenidos y técnicas, ii) Acompañar y apoyar a los cursantes en la adquisición de los conocimientos y habilidades requeridos, iii) Apoyar, evaluar y realimentar a los cursantes en la ejercitación práctica, y iv) Proveer a los egresados orientación, acompañamiento y apoyo en el ejercicio de la función.
Los Tutores son estudiantes universitarios o terciarios avanzados en carreras vinculadas con lo social (por ejemplo: sociología, trabajo social, comunicación, administración) con manifiesta vocación y aptitud para ejercer la función tutorial. Reciben una calificación profesional adicional con alto potencial de aplicación en sus campos profesionales, así como un ingreso económico que contribuye a sufragar sus estudios. Está previsto también formar en ese rol a profesionales y técnicos de los departamentos de acción social de los municipios que se interesen por ejercerlo. Para fases ulteriores, se prevé incorporar a Adalides y a Operadores con manifiesta disposición y aptitud para ejercer el rol tutorial, quienes aportarán a la función la experiencia obtenida en el campo.
3.3.5.- El Coordinador ForCiDir (nacional, distrital, zonal)
El Coordinador ForCiDir (nacional, distrital, local) tiene a su cargo la gestión del Programa en el ámbito territorial asignado (nación, distrito, zona). Debe estar plenamente consustanciado con la problemática socio-económica y cultural de su territorio, con las prestaciones disponibles de e-Gobierno, con los objetivos, estrategias, planes y programas del Programa ForCiD, su potencial incidencia en el aumento de la gobernabilidad y en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
3.4.- RELACIÓN CON LA CARTA IBEROAMERICANA DE GOBIERNO ELECTRÓNICO Y CON EL PLAN eLAC 2010
El Programa ForCiD contribuye a lograr los propósitos de la Carta Iberoamericanala IX Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado, que fue adoptada por la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en su Resolución 18ª:de la Declaración de Santiago suscrita el 10/11/2007 (CLAD, 2007). Dicha Carta Iberoamericana subraya que la perspectiva desde la que debe abordarse el uso de las TIC en la gestión pública es la del ciudadano y sus derechos. Al reconocer al ciudadano el derecho de relacionarse por vía electrónica con las Administraciones Públicas, promueve la inclusión y la igualdad de oportunidades con prescindencia de la situación territorial o social, así como la construcción de una Sociedad de Información y Conocimiento inclusiva, centrada en las personas, orientada al desarrollo, la multiculturalidad y el conocimiento entre los pueblos. de Gobierno Electrónico suscrita en Pucón, Chile, el 1/6/2007, en ocasión de
La Carta señala (en #27 y #28) que el desarrollo y la consolidación del Gobierno Electrónico en Iberoamérica requiere que los Estados establezcan políticas, estrategias y programas para reducir la brecha digital, ampliar el acceso de los sectores populares a las TIC y promover una cultura ciudadana sobre el Gobierno Electrónico, para lo cual es preciso inducir la creación y sustentación de espacios públicos (bibliotecas públicas, municipalidades, ONG), así como aprovechar asociativamente los espacios privados ya generados para el acceso a medios electrónicos por parte de toda la población, pero particularmente para aquellos sectores en circunstancias particularmente desventajosas, por ejemplo, etnias y comunidades indígenas. En #29 señala la prioridad de preparar a los ciudadanos, transformar la cultura social y educar a las nuevas generaciones desde la más temprana edad (CLAD, 2007.
El Programa ForCiD se contribuye, asimismo, a diversas medidas del Plan de Acción Regional eLAC 2010 inserto en el Compromiso de San Salvador suscrito en la II Conferencia Ministerial de América Latina y el Caribe sobre Sociedad de la Información eLAC (San Salvador, El Salvador, 6-8/2/2008); por ejemplo a la medida # 42 del Capítulo IV (Gestión Pública): “Promover y/o facilitar los procesos de capacitación en el uso y aplicación de las TIC con la finalidad de generar nuevas capacidades y destrezas a miembros de las organizaciones de la sociedad civil, organizaciones de base social, otros actores sociales y usuarios finales en general” (eLAC, 2008).
4.- COLOFÓN
La mística y la mítica asociadas a las TIC, la SIyC y el e-Gobierno, conducen –en algunas ocasiones- a idealizar la posibilidad de “gobiernos digitales” más compenetrados con las necesidades y expectativas ciudadanas que los “gobiernos reales” que los sustentan.
El panorama mundial ofrece claras evidencias de que el e-Gobierno no aporta –por sí mismo- virtudes cívicas, sino que sólo puede realzar aquellas virtudes que ya están presentes en los respectivos “gobierno reales”.
Si el e-Gobierno permanece divorciado de las necesidades de los sectores más débiles y vulnerables, no aportará estímulos inductores de los cambios imprescindibles en las pautas vinculares internas y externas de las administraciones públicas, sino que, por el contrario, continuará cristalizado -a través de los vicios del ”cinismo”, la “mediocridad” y el “divismo” digital- en la entrópica y distópica trayectoria de las actuales reglas de juego.
En relación al caso hipotético planteado en la sección 2 de esta comunicación, las vías idóneas para plasmar una cultura “civista” a partir de una cultura “pandillista” no parecen residir en las estrategias y planes oficiales de e-Gobierno, dado que éstos responderán seguramente a los “programas” que determinan la inercia político-burocrática dominante.
Es necesario involucrar y formar en e-Gobierno a actores de diversos segmentos sociales para que: i) conozcan los beneficios potenciales del e-Gobierno, ii) accedan y usen las aplicaciones disponibles, iii) obtengan los beneficios, experimenten las limitaciones y padezcan las carencias de dichas aplicaciones, iv) reclamen sistemática y masivamente mejoras en las prestaciones y en los procesos para proveerlas, y v) reclamen por las prestaciones que no funcionan y peticionen por las que necesitan y no están disponibles.
Ese ciclo de auténtico “civismo digital” parece ser una vía idónea para superar paulatinamente los vicios emergentes de la disociación entre oferentes y supuestos destinatarios del e-Gobierno. A partir de las interacciones que logren articularse para el aprovechamiento social de las prestaciones disponibles de e-Gobierno, podrá reclamarse –sucesiva y gradualmente- mejor información, mejores prestaciones, mejores procesos, mejor participación, mejor gobernabilidad, mejores gobiernos, mejores repúblicas y mejores democracias para una mejor calidad de vida en cada comunidad.
Formar en civismo digital significa transformar la topología del poder sobre el e-Gobierno, a través de una gobernanza horizontal, abierta y diversa, constituida socialmente aprovechando fisuras y resquicios de la inercia político-burocrática vigente, con base en la ejecución perseverante, eficaz y eficiente de una clara estrategia ciudadana.
Las evidencias que emergen de la experiencia piloto del Programa ForCiD permiten prever que su aplicación en gran escala contribuirá a promover la inclusión y la reconstitución del tejido social a través del acceso solidariamente universalizado a los beneficios del e-Gobierno.
(*) Coordinador Académico de la Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIG-GE) del Colegio de las Américas (COLAM) de la Organización Universitaria Interamericana (OUI).
Las apreciaciones vertidas en esta nota son de exclusiva responsabilidad personal del autor y no comprometen –en grado alguno- a las instituciones citadas en la misma.
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Referencias
- CLAD (2007): Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico, Aprobada por la IX Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado; Pucón, Chile, 31 de mayo y 1° de junio de 2007
http://www.clad.org.ve/consensopucon.html
- eLAC (2008): Texto completo del Compromiso de San Salvador, el cual contiene el Plan de Acción sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe eLAC2010.
http://www.elac2007.org.sv/docs/compromisodesansalvador-8feb2008.pdf
- eLAC (2008): Sitio oficial de la II Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información eLAC2007, San Salvador.
http://www.elac2007.org.sv/
- François, Charles (1977): Introducción a la prospectiva. Buenos Aires, Pleamar.
- Merello, Agustín (1973): Prospectiva: Teoría y práctica, Buenos Aires, Guadalupe.
- Prats, Joan Oriol (2003): “El concepto y el análisis de la gobernabilidad”, Revista Instituciones y Desarrollo Nº 14-15 (2003) pp. 239-269. Institut Internacional de Governabilitat de Catalunya, Barcelona, España.
http://www.grupochorlavi.org/php/doc/documentos/Elconceptoyel.pdf
- Subirats, Joan (2002): “Los dilemas de una relación inevitable: Innovación democrática y tecnologías de la información y la comunicación”, Universidad Autónoma de Barcelona, 20 p.
Texto completo: http://www.democraciaweb.org/subirats.PDF
- Tesoro, José Luis (2007): “Necesidades de formación en Gobierno Electrónico”, Directorio de Gobierno Electrónico: el Portal del Gobierno Electrónico, Julio.
- blog de José Luis Tesoro
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Breves comentarios sobre Civismo Digital
Querido José Luís:
La verdad es que después de leer este articulo y algunos anteriores, y viendo la realidad actual de las políticas públicas con la ciudadanía actual y especialmente con su formación educacional y tecnológica, he reflexionado bastante acerca de esta relación G2Z (como se diría en el ámbito del comercio electrónico).
Bien describís las dificultades de su pronta aplicabilidad de una forma eficiente; y el mayor reto, desde mi forma de verlo, es “EDUCAR AL CIUDADANO”, sin desmerecer que formar a la administración burocrática que tenemos, no es tarea menor.
Quiero felicitarte por Programa de Formación en Civismo Digital (ForCiD), que después de leerlo me pareció muy buena herramienta para empezar a erradicar el matiz más oscuro de la brecha digital, ubicado en los sectores socioeconómicos más vulnerables y su relación con el gobierno. El programa es fantástico y hay que difundir su contenido y ampliar su ámbito de acción.
Desde la ONG que integro estamos trabajando ya hace mucho tiempo en esto temas y seria un placer poder ayudarlo en lo que necesite y colaborar en el programa. Actualmente estoy colaborando en otra red del COLAM que es la red de mujeres y desarrollo con la Dra. Carmen Colazo.
Le dejo todos mis datos para estar en contacto.
Arce, Jose Francisco.-
Ageia Densi. Córdoba
Coordinador del Grupo de Estudio sobre Resolución de Conflictos.
www.ageia-densi.blogspot.com
josefranciscoarce@gmail.com
Economia del saber, civismo o ética? de qué hablamos
Entre las múltiples mutaciones que vivimos hoy en día, figuran las de los paradigmas y conceptos sobre los que reposan un buen número de nuestras reflexiones, ver nuestras actitudes. A menudo sin tomar conciencia, resemantizamos el mundo.
En efecto, la sociedad del conocimiento que está emergiendo actualmente va a cambiar muchas de las miradas puestas sobre nuestras vidas. La percepción ética es una de ellas, comenzando por lo que somos los unos para los otros.
Leemos así de otra manera y con otras luces los textos que son los grandes referentes de nuestra cultura. Todo el campo de la competencia y de la excelencia no rima automáticamente con desigualdad, sino todo lo contrario, a partir del momento en el que el saber – y su estructuración en conocimientos- es accesibles del hecho mismo notablemente de la práctica de una ética adecuada(
La ética y la ciudadania no son sinonimos, la ciudadania cambia segun la cultura y costumbres de la ciudad o el territorio (ver los enlaces en la nota 1 y comentar... Qué piensan ustedes de tales practicas?) , la ética es universal?). sigue aqui:
http://www.arenotech.org/2008/etica_economia_saber_emergente.htm
Nota 1 :
http://laura-garcia-vitoria.blogspot.com/search?q=Reflexiones+por+tierras+hisp%C3%A1nicas
http://laura-garcia-vitoria.blogspot.com/search?q=El+patrimonio+hispano+del+botell%C3%B3n+
Laura Garcia Vitoria
http://www.arenotech.org
http://laura-garcia-vitoria.blogspot.com/