FORMACIÓN EN GOBIERNO ELECTRÓNICO: VISIÓN PROSPECTIVA Y OPERACIONAL SUSTENTADA EN CIVISMO DIGITAL

Imagen de José Luis Tesoro

RESUMEN
La formación en Gobierno Electrónico (GE) exhibe un notorio contraste entre el rol central que se adjudica al ciudadano en los discursos político-burocráticos, protocolares y académicos y la exclusión a la que se lo somete en los hechos, debido a que los sesgos impuestos por el paradigma tradicional del GE bloquean e inhiben el ejercicio de los derechos y de los roles más elementales que competen al ciudadano en la gobernanza del GE. Es esta nota se delinea una visión prospectiva acerca de una formación en GE que contribuya -activa y efectivamente- a hacer del ciudadano el auténtico protagonista del uso y del control del GE -con la perspectiva del civismo digital- para mejorar la calidad cívica y la gobernabilidad republicana y democrática de su sociedad.

INTRODUCCIÓN
Los países de Iberoamérica vienen manifestando dos fenómenos netamente promisorios en lo relativo a formación e intercambio de conocimiento en materia de Gobierno Electrónico (GE). Por un lado, una notable proliferación de cursos, seminarios, talleres, congresos y simposios –nacionales, regionales e internacionales- que reúnen a relevantes contingentes de funcionarios políticos, administrativos y técnicos, líderes gremiales, operadores y lobbistas de distintos poderes estatales en diversos niveles territoriales, junto con representantes de universidades, ONGs, proveedores de TIC, cámaras empresarias, gestores de negocios, comunicadores y militantes políticos, entre otros actores. Por otro lado, una coincidencia unánime, de los diversos participantes, en reconocer enfáticamente al “ciudadano” como el destinatario central de sus esfuerzos, desvelos y hazañas socio-tecnológicas para mejorar la calidad de vida de las comunidades.
En esos pletóricos espacios de exaltación tecno-civista, resulta notorio que el ciudadano –como sujeto central de semejante atención y consideración- es el único ausente. En ninguno de esos encuentros parece contemplarse la participación de algún ciudadano para capacitarse o para dar testimonio acerca de sus experiencias con las prestaciones de GE que –tan fervorosa y denodadamente- se le “brindan” ... y todos sabemos sobradamente qué es lo que suele ocurrir cuando somos los únicos ausentes cuando se tratan cuestiones que nos afectan ...
Si bien parece percibirse que el ciudadano no sabe nada acerca de lo que necesita ni de lo que podría obtener del GE, así como que es incapaz de juzgar las prestaciones digitales que se le “brindan”, tampoco se manifiestan esfuerzos en la faz formativa para inducir en él cierto interés por las posibilidades del GE, para orientarlo en el uso de prestaciones de GE que podrían resultarle útiles ni para proporcionarle habilidades para su aprovechamiento. Las actividades de formación en GE están netamente acotadas a integrantes del sector público, como si se depositara implícitamente en ellos la función de mediar con el ciudadano para el uso del GE.
Esta drástica exclusión del ciudadano en relación a las actividades de difusión, intercambio y formación en GE resulta sumamente curiosa cuando: a) existen sobradas evidencias de que la calidad de las soluciones de GE depende mucho más de las sociedades que de los respectivos gobiernos, b) la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (CLAD, 2007), aprobada el 1°/06/2007, expresa que el GE será un instrumento efectivo al servicio de la ciudadanía si se logra que ésta esté informada sobre los servicios electrónicos a disposición, pero sobre todo, si se logra integrar la herramienta GE a la cultura social, mediante un proceso de formación y animación que estimule el acceso, la participación y utilización responsable de la misma, y c) en su cláusula 29 la Carta Iberoamericana señala que los Estados deben promover y planificar la formación de los ciudadanos en GE y destaca que la pieza fundamental es la educación de las nuevas generaciones desde la más temprana edad.
El flagrante contraste entre el rol central que se adjudica al ciudadano en los discursos político-burocráticos, protocolares y académicos del GE y la exclusión a la que se lo somete en los hechos, representa un claro indicador de que la formación en GE se halla aún condicionada por la inercia de un paradigma tradicional que considera al GE como una dádiva que el gobierno –como enclave de los que saben- “brinda” a la sociedad.
A través de esta nota procuraremos contribuir a inducir conciencia acerca de los sesgos que impone el paradigma tradicional del GE, que bloquean e inhiben el ejercicio de los derechos y de los roles más elementales que competen al ciudadano en la gobernanza del GE.
Con tal finalidad, delinearemos una visión prospectiva acerca de una formación en GE que contribuya -activa y efectivamente- a hacer del ciudadano el auténtico protagonista del uso y del control del GE -con la perspectiva del civismo digital-para mejorar la calidad cívica y la gobernabilidad republicana y democrática de la sociedad.

1.- GOBIERNO ELECTRÓNICO
1.1.- CARACTERIZACIÓN CONCEPTUAL
Si bien es común expresar que todas las organizaciones deben tornarse “inteligentes” para satisfacer las demandas, necesidades y expectativas de sus “clientes”, la “inteligencia” exigible a las organizaciones públicas reúne características exclusivas, dado que: a) deben garantizar ecuanimidad, integridad, probidad y genuina “transparencia” en todos sus actos, b) los servicios que proveen deben ser accesibles a toda la población destinataria, y c) en muchos casos, los destinatarios son “cautivos” por carecer de opciones.
En dicho marco, las expresiones “gobierno electrónico”, “gobierno digital”, “gobierno en línea”, “administración electrónica” y “Estado digital”, usadas comúnmente –con prescindencia de distinciones semánticas- como equivalentes a la anglosajona “electronic government” (“e-government”, “e-gov”), aluden a la utilización de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para mejorar la provisión de información y servicios, por parte de los poderes públicos, en cuatro dominios centrales: a) procesos intra e inter-gubernamentales, b) interacción con los ciudadanos, c) ) interacción con empresas, y d) vínculos con organizaciones intermedias y de la sociedad civil.
La finalidad del GE es proveer más y mejores prestaciones a los ciudadanos, ofrecer puntos de acceso unificados y sencillos para satisfacer múltiples necesidades informativas y de servicios; adicionar productividad, calidad y valor a los servicios, proveer atención "a la medida" de los requerimientos de cada usuario, resolver trámites, consultas, reclamos y sugerencias “en línea”; aumentar la participación ciudadana, aumentar la calidad y reducir el costo de las transacciones dentro del Estado, reducir el costo (en dinero, tiempo, molestia y carga anímica) de tramitaciones de los ciudadanos, y aumentar la probidad en la gestión pública.
Si bien las metafóricas expresiones “Gobierno Electrónico” y similares se han difundido globalmente para aludir a la interacción telemática dentro y entre los gobiernos y entre éstos y los integrantes de la comunidad, dichas metáforas buro-tecnocéntricas se constituyen en engañosos "prismas" que resaltan un pretendido protagonismo de la “autoridad” (Estado, Gobierno, Administración) y del medio tecnológico (electrónico, digital, en línea) en la prestación de servicios a través de una supuesta “burocracia virtual”. El referido énfasis podría distorsionar la percepción de la intrincada realidad humana yaciente en los valores, actitudes, atavismos y prácticas de la “burocracia real” que, como determinante de la “virtual”, afecta a quien es –o debería ser- el auténtico protagonista y destinatario del servicio estatal: el ciudadano.
De tal modo, las metáforas señaladas resultan netamente funcionales respecto de los valores, creencias y conductas dominantes en burocracias gobierno-céntricas, que tienden a considerar implícitamente a la Administración Pública como soberana y al ciudadano como mero súbdito cautivo: “público”, “administrado”, “requirente”, “solicitante”, “beneficiario”, “usuario”, “contribuyente”.
¿Qué valor puede adjudicarse a presuntuosas iniciativas buro-tecnocráticas, supuestamente dirigidas a proveer información o facilitar los trámites del “público”, cuando provienen de organizaciones que cotidianamente exhiben su desdén por los derechos más elementales de los destinatarios de sus prestaciones? ¿Qué valor puede adjudicarse a sitios telemáticos para la “transparencia” operados por instancias político-burocráticas que exhiben, de manera obscena, sus abusos del “poder”?

1.2.- GOBIERNO ELECTRÓNICO Y RELACIONES ESTADO-SOCIEDAD
Para diversos autores, el GE presenta un potencial transformador de tal magnitud que podría constituirse en un “atajo” o en un “trampolín” para superar rezagos en la interacción Estado-Sociedad. Tal tipo de visión es frecuente en quienes suponen que el GE actuará como una “variable independiente” que determinará cambios en las variables políticas, éticas, cívicas, sociales, culturales y administrativas, entre otras, que inciden sobre las relaciones Estado-Sociedad. Pero si bien podríamos considerar que el GE ejercerá cierta influencia sobre tales variables, también deberíamos contemplar –de manera recíproca- que cada elenco político-burocrático y cada conjunto social “procesará” al GE en función de los propios valores, actitudes y factores que condicionen las relaciones Estado - Sociedad; por ejemplo, intereses corporativos, fragilidad institucional, anomia social, inseguridad jurídica, clientelismo, parasitismo o conflictividad, entre otros.
Por nuestra parte sostenemos que la variable GE puede considerarse como independiente, interviniente o dependiente respecto de la calidad de las relaciones Estado-Sociedad. Sería independiente cuando se la visualiza como disparadora o efectora de mejores relaciones Estado-Sociedad; interviniente, cuando se supone que el GE genera condiciones adecuadas para que otras variables comunitarias catalicen transformaciones que contribuyan a mejorar las relaciones Estado-Sociedad, o dependiente cuando se supone que el desempeño social del GE está determinado por la calidad de las relaciones Estado-Sociedad de la comunidad analizada.
La perspectiva que adoptamos considera al GE como variable potencialmente interviniente en una eventual mejora de las relaciones Estado-Sociedad, dado que el GE puede facilitar procesos de interacción para que otras variables comunitarias catalicen y activen transformaciones que contribuyan a una mejor satisfacción de ciertas demandas y expectativas sociales.

1.3.- RELACIONES DEL GE CON OTRAS VARIABLES
La perspectiva adoptada exige un análisis acerca de cuáles son las variables que determinan o condicionan el desempeño del GE como facilitador de procesos de interacción para contribuir a una mejor satisfacción de ciertas demandas y expectativas sociales.
A los fines de ese análisis, en un trabajo anterior (Tesoro, Arambarri, González Cao; 2002) sugerimos tres enfoques alternativos:
a. el enfoque “procesal”, que considera esencialmente factores “internos” del GE (factores “endóGEnos”), supone que el desempeño del GE en una comunidad está determinado por las políticas, los recursos, los procesos, los productos y los resultados del propio “ámbito” del GE;
b. el enfoque “contextual”, que considera primordialmente factores “externos” al GE (factores “exóGEnos”), supone que el desempeño del GE en una comunidad está determinado –o condicionado- por factores político institucionales, económicos, sociales y culturales provenientes del “contexto” del GE; y
c. el enfoque “integrador” o “sistémico” y complementariamente “GEstáltico”, que procura alcanzar una visión totalizadora y dinámica, suponiendo que el desempeño del GE está determinado por la interacción de factores “endóGEnos” y “exóGEnos”.
En el referido trabajo presentamos algunos resultados y hallazgos que emergieron de una indagación que, iniciada con enfoques “contextual” y “procesal”, fue complementada con un enfoque “integrador”. Mostramos allí que el desempeño del GE en cada comunidad está asociado al respectivo desarrollo ético, político, cívico, socio-cultural y económico, apareciendo como “dependiente” de variables procesales y contextuales. A continuación reseñaremos dichos resultados:

1.4.- RESEÑA DE RESULTADOS
Tras confrontar y conciliar con perspectiva “GEstáltica” los elementos de juicio acerca de factores exóGEnos emergentes del análisis “contextual” con los endóGEnos provenientes del análisis “procesal”, formulamos las siguientes apreciaciones:
a. La calidad de las prestaciones de GE aparece directamente relacionada con el Desarrollo Humano, la Probidad Pública, la Calidad Político-Democrática, la Gobernanza y la propensión hacia la Sociedad-Red.
b. La sustentabilidad de las prestaciones de GE aparece directamente asociada a la Calidad Político-Democrática y la Probidad Pública. Las comunidades que presentan valores bajos en estas variables suelen enfrentar notorias dificultades para sustentar y consolidar sus eventuales avances y logros en materia de GE, así como para “apropiarse” de ellos, dado que resultan altamente vulnerables frente a cambiantes coyunturas políticas, económicas, administrativas y personales.
c. La relevancia y efectividad de las prestaciones de GE se asocia al grado de coherencia y coordinación manifiestas en la administración “humana” -que subyace a la telemática- para satisfacer necesidades, demandas y expectativas concretas de la comunidad en sus respectivas esferas de competencia.
Con base en dichas apreciaciones, cabe prever que las eventuales contribuciones del GE a una interacción más fluida y fructífera entre el Estado y la Sociedad serán sumamente limitadas mientras no incidan sobre los factores que condicionan o determinan las críticas carencias que experimentan varios de nuestros países en probidad pública, conciencia cívica, calidad político-democrática, gobernanza y prácticas organizativas y administrativas, que agudizan el “abismo” entre representantes y representados.
Entre las limitaciones de algunos gobiernos, para desarrollar y sustentar soluciones de GE eficaces para responder a necesidades críticas de sus comunidades, se señalan las siguientes: a) la preservación de espacios para el libre ejercicio de la discrecionalidad, b) los consabidos problemas de compatibilidad entre grupos, intereses, visiones y propósitos, c) la dificultad para plasmar visiones y estrategias compartidas, d) los recurrentes cambios en las reglas de juego, e) la dificultad para mantener políticas y planes a través del tiempo, f) la habitual supeditación de la racionalidad programática a efímeros favoritismos políticos, g) las resistencias a compartir servicios, procesos o recursos informativos, h) el frecuente anacronismo de los modelos de gestión, y i) los problemas de interoperabilidad de hardware, software y datos.
Las evidencias emergentes de ese tipo de escenarios permiten inferir que el GE contribuiría a aumentar –más que a reducir- las brechas en la capacidad de los Estados para responder y anticiparse a necesidades y expectativas ciudadanas. Tal inferencia implica relativizar las hipótesis del GE como “atajo” o “trampolín” para superar rezagos que vulneran crónicamente la calidad de las relaciones Estado - Sociedad.
El mayor potencial del GE reside en que, como medio amplificador de posibilidades de interacción, podría operar como una relevante variable “interviniente”, generando condiciones propicias para que otras variables comunitarias transformen progresivamente los referidos “factores condicionantes”.
Con base en nuestra perspectiva integradora, afirmamos que la concreción de dicho potencial está condicionada a una variable contextual central: la disposición de la sociedad para usar prestaciones de GE. Como consecuencia, resultar esencial formar, animar y alentar a distintos sectores de la sociedad para que descubran los beneficios potenciales del GE, usen las prestaciones disponibles, reclamen por las que no funcionan y peticionen por las que necesitan y no están disponibles.

1.5.- NECESIDADES DE FORMACIÓN EN GE Y COMPETENCIAS DE LA RIF-GE
Las evidencias y percepciones acerca de las necesidades de formación en GE exhiben una relevante tendencia hacia la universalización. Hasta hace unos pocos años se consideraba que las prioridades de formación en GE se concentraban primordialmente en los niveles políticos, directivos y técnicos de la rama ejecutiva del gobierno federal o central de cada país. Hoy se percibe que las referidas necesidades de formación se han expandido sustancialmente (Tesoro, 2007-3), tanto hacia el interior del Estado como hacia la Sociedad. Al respecto, la Carta Iberoamericana del Gobierno Electrónico (CLAD, 2007), aprobada en la IX Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado en Pucón (Chile) el 1°/06/2007, expresa que el GE será un instrumento efectivo al servicio de la ciudadanía si se logra que ésta esté informada sobre los servicios electrónicos a disposición, pero sobre todo, si se logra integrar la herramienta GE a la cultura social, mediante un proceso de formación y animación que estimule el acceso, la participación y utilización responsable de la misma. En su cláusula 29 la Carta Iberoamericana señala que los Estados deben promover y planificar la formación de los ciudadanos a este respecto y destaca que la pieza fundamental es la educación de las nuevas generaciones desde la más temprana edad. Esto último implica incorporar la temática del GE dentro de la formación cívica de los planes educativos primario, medio y superior.
En el marco delineado, de necesidades de formación extendidas a toda la población “desde la más temprana edad”, el objetivo central de la Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIF-GE) es lograr un aprovechamiento sinérgico de las actividades, experiencias y recursos de los países de las Américas en la formación en GE, de manera que los aportes de cada comunidad beneficien al conjunto.
La RIF-GE del Colegio de las Américas (COLAM) de la Organización Universitaria Interamericana (OUI) cuenta con el apoyo de la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (ACDI) y con el auspicio de la Secretaría Ejecutiva para el Desarrollo Integral (SEDI) de la Organización de los Estados Americanos (OEA), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Instituto para la Conectividad en las Américas (ICA) y de la División de Administración Pública y Gestión del Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDPADM).
Las competencias asignadas a la RIF-GE incluyen la formación académica y profesional de funcionarios y agentes públicos, así como la capacitación y animación de los actores sociales destinatarios de las prestaciones de GE, con el propósito de mejorar –a través de las mismas- la calidad de vida ciudadana (Tesoro, 2007-2).
En la siguiente sección procuraremos delinear una visión prospectiva de la formación en GE con el propósito de contribuir a plasmar –dentro de las propias características de cada comunidad- escenarios de gobernabilidad democrática en los que todos los habitantes puedan ejercer sus derechos, articular sus intereses y movilizar constructivamente sus energías.

2.- VISIÓN PROSPECTIVA DE LA FORMACIÓN EN GOBIERNO ELECTRÓNICO
2.1.- ENFOQUE Y METODOLOGÍA
El enfoque prospectivo consiste en concebir y ubicarse mentalmente en un estado futuro socialmente deseado, para –desde allí- reflexionar críticamente sobre el presente y, posteriormente, racionalizar el proceso de transición “retrospectiva” desde el futuro deseado hacia el estado presente diagnosticado (Merello, 1973, François, 1977).
A diferencia de las técnicas de proferencia, que van desde el estado presente hacia los futuros posibles, el enfoque prospectivo viene desde el futuro hacia el presente. Es, primero, un acto de imaginación selectiva y creadora de un polo deseado, luego una reflexión diagnóstica sobre la problemática del presente (a través de su confrontación con el futuro deseado) y, por último, una articulación programática retrospectiva (una suerte de “aterrizaje”) desde el futuro deseado hacia el estado presente diagnosticado.
La metodología prospectiva se sustenta en la construcción de tres modelos:
a) el modelo prospectivo (proposición, tesis), que resulta de la articulación y concertación de un estado futuro deseable (“futurable”) entre un conjunto de futuros posibles (“futuribles”), considerando aspectos y dimensiones relevantes para la comunidad focal.
b) el modelo de diagnóstico (oposición, antítesis), que resulta de la confrontación crítica entre el modelo prospectivo –adoptado como referente- y el estado presente.
c) el modelo operacional (composición, síntesis), que resulta de generar y programar “retrospectivamente” la cadena de acciones desde el estado futuro deseado (modelo prospectivo), “aterrizando” en el estado presente diagnosticado (modelo de diagnóstico).
El proyectarse desde la perspectiva del futuro sobre el presente constituye la esencia de la reflexión prospectiva. En prospectiva, la situación presente es cuestionada y diagnosticada críticamente como oposición (antitesis) de la situación futura deseada, objetivada como proposición (tesis). A través de su recíproca confrontación se articula estratégicamente un modelo operacional como composición (síntesis) para transitar y “aterrizar” desde el futuro deseado hacia el estado presente diagnosticado.

2.2.- LOS MODELOS
En esta sección reseñaremos nuestro ejercicio de reflexión prospectiva acerca de la formación en GE, proponiendo un conjunto de pautas para plasmar: a) un modelo prospectivo, b) un modelo de diagnóstico, y c) un modelo operacional.

2.2.1.- Modelo Prospectivo
Nuestro modelo prospectivo incluye dos componentes: 1) Escenario contextual, y 2) Formación en GE. A continuación se sintetizan sus características.

2.2.1.1.- Escenario contextual
La visión del escenario contextual de la formación en GE está integrada por tres dimensiones: a) Calidad de la ciudadanía, b) Gobernabilidad, y c) Gobierno Electrónico. Seguidamente se sintetizan los rasgos centrales de dichas dimensiones.
a.- Calidad de la ciudadanía
La visión de la calidad de la ciudadanía se sustenta esencialmente en los siguientes aspectos:
i. Supremacía de la ley para todos.
ii. Respeto por los derechos de cada individuo y por sus diferencias.
iii. Estímulo y preservación de opciones para concretar iniciativas y ejercer derechos y valores.
iv. Oportunidades y espacios plurales para el desarrollo de todos en las diversas facetas vitales (cultural, educativa, social, espiritual, laboral, política y económica) y para la articulación de proyectos mancomunados.
v. Claro sentido del legado intergeneracional con expectativas de creciente calidad de vida.
Dicha visión supone una confluencia de los principios de universalidad, libertad, igualdad y justicia (perspectiva de los derechos) templados por los valores de fraternidad, solidaridad y cohesión (perspectiva de la equidad).

b.-Gobernabilidad
En relación a la gobernabilidad, la visión prospectiva contempla una cultura política que denominaremos “civista”, que se manifiesta a través de evidencias verificables de probidad, integridad y diligencia por parte de los representantes y funcionarios de los poderes del Estado para servir a los ciudadanos. Esta categoría cultural exhibe las siguientes características:
i. el Estado sirve a todos los ciudadanos como sujetos de garantías, derechos y deberes;
ii. el marco jurídico-institucional es creíble y está respaldado por el conjunto de las instituciones del Estado y de la Sociedad.
iii. el Estado, a través de sus instituciones, es coherente, previsible, veraz y confiable; por encima de las peculiaridades de los gobiernos de turno.

c.- Gobierno Electrónico
El escenario prospectivo centrado en una cultura “civista” resulta propicio para que el GE se desarrolle de acuerdo con las siguientes pautas:
i. Visiones integradas de largo plazo: Las estrategias de GE son componentes de amalgamas político-estratégicas dirigidas a lograr una creciente calidad de vida ciudadana mediante la denominada “Sociedad de la Información y del Conocimiento” (en adelante SIC), integrando áreas como educación, salud, acceso a información y servicios, innovación, competitividad, inclusión social, desarrollo de la capacidad y del potencial humano, conectividad, participación. Tales visiones contribuyen a orientar y alinear las acciones de los distintos actores y determinan el uso de las tecnologías. Son las visiones estratégicas las que conducen a las tecnologías, y no a la inversa.
ii.- Compromiso institucional y liderazgo: Las visiones y estrategias de GE están sustentadas por compromisos institucionales y planes de mediano y largo plazo. Las instancias gubernamentales pertinentes lideran y respaldan las iniciativas, los planes estratégicos y el seguimiento de las acciones, con participación del sector privado, universidades y organizaciones de la sociedad civil.
iii.- Centralidad del destinatario y claridad en las prioridades: Las estrategias, planes y prestaciones de GE responden auténticamente a las necesidades, prioridades, preferencias y expectativas de los destinatarios, quienes son animados y formados para usar prestaciones de GE y cuyas sugerencias y reclamos son estimulados, escuchados y respondidos. La paulatina consecución –y aceptación social- de prestaciones de GE genuinas y útiles motiva a encarar crecientes desafíos.
iv.- Aprendizaje, formación y participación: Las estrategias y resultados de la SIC y del GE son difundidos y sometidos a evaluación para aprendizaje y mejora continua. Las animación, formación y atención a diversos actores sociales tiende a ampliar y profundizar la participación ciudadana, mediante la información, la consulta, el contralor y la crítica de las decisiones públicas.

2.2.1.2.- Formación en GE
La visión atinente a la Formación en GE está integrada por tres dimensiones: a) Propósitos y alcances, b) Destinatarios, y c) Método. A continuación se sintetizan los rasgos centrales de dichas dimensiones.
a. Propósitos y alcances
La dimensión formativa se constituye en un componente central de los planes y estrategias de GE, como espacio de estudio, análisis, reflexión, crítica y evaluación. La formación se refiere al entorno, los fines, objetivos, productos y resultados de la gestión en materia de GE.
b. Destinatarios
La formación en GE se dirige a los siguientes ámbitos:
i. Dentro del Estado: a los diversos niveles -políticos, directivos, jefaturas, agentes de base- de las estructuras administrativas, técnicas y profesionales de los distintos poderes del Estado (legislativo, ejecutivo, judicial) en las diversas jurisdicciones territoriales (central, estadual-provincial, municipal), así como a quienes les compete proponer, gestionar y negociar –en ámbitos nacionales e internacionales- crecientes cuestiones vinculadas con las TIC, el GE y la SIC.
ii. Dentro de la Sociedad: a los dirigentes, profesionales y voluntarios de instituciones ciudadanas (ONG, entidades de bien público, partidos políticos) y educativas (de nivel medio, superior y universitario), organizaciones sociales (sindicatos, mutuales, cooperativas), al personal de los centros tecnológicos comunitarios, cybers, locutorios y telecentros, a los proveedores de TIC, a las empresas y las cámaras empresarias, así como a organizaciones de interfaz con diversos grupos que requieren prioritariamente prestaciones de GE (por ejemplo, integrantes de la comunidad con derechos amenazados o vulnerados, niños y adolescentes en familias carecientes, discapacitados, tercera edad, indígenas, poblaciones aisladas). Todas ellas necesitan conocer la naturaleza de las prestaciones de Gobierno Digital, los beneficios que ofrecen, las condiciones para concretarlos, el espectro de aplicaciones y las posibilidades disponibles en los respectivos ámbitos de actuación.
c. Método
La formación se desarrolla a través de espacios de aprendizaje que reúnen las siguientes características: conectados, asociativos, socializadores, personalizables, constructivos, colaborativos, atractivos, motivadores, flexibles, creativos, abiertos, reflexivos, críticos, evaluados y certificados. (European Commission, 2005)
Los contenidos y las técnicas de presentación son combinables, re-combinables y re-usables, tanto por motivos didácticos como de costos de desarrollo y mantenimiento.
Se aprovecha el potencial de las redes colaborativas de aprendizaje, de manera que las personas puedan diseñar sus propios recorridos pedagógicos, construir y compartir prácticas y conocimientos, así como insertarse en el “mundo real” de ciudadanos, instituciones sociales y gubernamentales.
De esta forma, la propia formación en GE se constituye simultáneamente en un medio, un recurso y un objeto de aprendizaje que contribuye a la gobernabilidad democrática y a la integración de auténticas Sociedades de la Información y el Conocimiento.
Para ello será fundamental que los valores y los contenidos que se transmitan, así como las prácticas que se desarrollen, despierten un auténtico entusiasmo y pasión en los diseñadores, docentes y cursantes, estimulando a cada uno a descubrir lo mejor de sí y a explotar al máximo sus capacidades para contribuir a la consecución de los objetivos comunes.

2.2.2.- Modelo de Diagnóstico
Con base en la perspectiva provista por el esquema prospectivo formulado, procuraremos delinear una síntesis diagnóstica de la formación en GE, cuyas ofertas exhiben hoy cierta inercia conceptual y programática asociada al paradigma tradicional del GE, encuadrado en el siguiente escenario contextual.

2.2.2.1.- Escenario contextual: Pautas organizacionales
A partir del hecho de que las TIC llegaron a las administraciones públicas promovidas y “apadrinadas” por determinados actores (organismos de financiamiento, consultores, firmas proveedoras, etc.) con objetivos e intereses distintos de los de los destinatarios de las prestaciones, el paradigma tradicional del GE aparece determinado por un conjunto de factores que condicionan la dinámica gubernamental en varios países de Iberoamérica, entre ellos:
i Compartimentación de las estructuras y “apropiación” de sus componentes por parte de feudos político-burocráticos.
ii. Prioridad de los intereses intra-burocráticos sobre la lógica de los destinatarios, los servicios y los procesos.
iii. Dificultad para plasmar visiones compartidas e integrar estrategias.
iv. Dificultad para mantener políticas y planes a través del tiempo.
v. Propensión a sucesivas crisis, con drásticos cambios en las reglas de juego.
vi. Supeditación de la racionalidad programática a pugnas y efímeros favoritismos político-burocráticos.
vii. Recelos que inhiben o bloquean eventuales iniciativas de compartir atribuciones sobre servicios, procesos y recursos.
viii. Problemas de compatibilidad e interoperabilidad entre grupos e intereses y –complementariamente- entre estructuras, sistemas y tecnologías.

2.2.2.2.- Caracterización del paradigma
tradicional del GE

En esta sección procuraremos caracterizar al paradigma tradicional del GE - calificado como gobierno-céntrico, arrogante, dogmático y ritualista- en función de las creencias y la racionalidad que lo sustentan, así como de los vicios emergentes de su permanencia.
a. Creencias
Las creencias que configuran el paradigma tradicional del GE son las siguientes:
i. El GE es una dádiva que el gobierno “brinda”, “concede” u “otorga” (como convite) a los integrantes de la sociedad para mejorar la provisión de información y de servicios, a través de las posibilidades de las TIC.
ii. El GE es innovador y beneficioso por sí mismo, constituyéndose en un “atajo” y un “trampolín” para aumentar sustancialmente la eficacia, la eficiencia y la transparencia de la gestión pública y del servicio al ciudadano; todo ello con prescindencia de que los valores político-burocráticos, las estructuras, las normas, los procesos y los procedimientos y las prácticas permanezcan invariables.
iii. Las prestaciones de GE deben responder a la estructura y la lógica burocrática imperante, dado que éstas proveen los controles imprescindibles para garantizar la legalidad, la ecuanimidad y la transparencia de los actos administrativos.
iv. El conocimiento y la decisión acerca de lo que puede o no hacerse en materia de GE reside exclusivamente en las burocracias gubernamentales (políticas, administrativas y técnicas), no en los integrantes de la sociedad.
v. Si los integrantes de la sociedad no usan adecuadamente las prestaciones de GE que se les “brindan”, el problema reside en ellos, no en las prestaciones ni en los prestadores (que son los que saben).
vi. Los avances en GE deben ser cautelosos, dado que se trata de un “caballo de Troya” que –tarde o temprano- afectará al empleo público.
b. Racionalidad de los oferentes
En el marco del paradigma tradicional, la racionalidad de los oferentes de prestaciones de GE resulta afectada por los siguientes factores:
i. Sus metas residen esencialmente en replicar las supuestas “buenas prácticas” que se les asignan, con virtual ausencia de evaluación de calidad sustancial, utilidad, resultado e impacto en el propio medio.
ii. Sus “clientes” son –más que los supuestos destinatarios de las prestaciones- las autoridades políticas y administrativas de las que depende su permanencia dentro de los proyectos.
iii. Sus referentes están dados, más que por las necesidades de los supuestos destinatarios, por las modas imperantes en las cofradías de colegas e iniciados.
iv. Ante la carencia de incentivos y presiones para generar cambios sustanciales, las prestaciones más generalizadas de GE son las “guías de trámites”, que informan a las personas acerca de cómo transitar las intrincadas “selvas burocráticas”.
Como resultado de la conjunción de los referidos factores, la racionalidad de los oferentes de GE suele sustentarse en una incierta articulación de lógicas políticas, técnicas, burocráticas, gremiales y personales, en detrimento de las perspectivas vinculadas a las necesidades e intereses de supuestos destinatarios que -por desconocimiento, escepticismo, resignación, desconfianza o dificultades de acceso- no exigen, no reclaman ni parecen esperar nada sustancial del GE.
Se manifiesta así un virtual divorcio entre las ofertas de GE y las necesidades reales, corrientes y cotidianas de la mayor parte de las personas.
c. Vicios emergentes
En el marco del paradigma tradicional, el desarrollo del GE aparece bloqueado por diversos vicios como el cinismo y el divismo digitales.
Algunos indicios del cinismo digital son:
i. Se alude permanentemente al ciudadano como “beneficiario” central de los denodados esfuerzos, desvelos y hazañas cívico-tecnológicas de los elencos políticos, administrativos y técnicos involucrados en las prestaciones de GE, pero no se manifiesta el menor interés institucional por escuchar sus auténticas necesidades ni sus eventuales reclamos o sugerencias.
ii. Se proclaman las virtudes casi mágicas de las TIC como supuestos trampolines o atajos para la democratización, mientras que su uso sirve esencialmente a intereses burocráticos.
iii. El ciudadano continúa padeciendo las arbitrariedades y azares de la “selva burocrática”, con superposición de trabas y avatares, pero ahora supuestamente sistematizados en “guías de trámites” en línea.
iv. Se proclama “transparencia” mientras prevalece la opacidad.
v. La mayor parte de las ofertas no se asocian a reingenierías ni a rediseños para mejorar procesos, procedimientos y prestaciones, sino a meras adaptaciones para mostrar “modernos” canales de tramitación.
vi. Una parte significativa de las ofertas resultan prácticamente ficticias, mientras que otras resultarían prescindibles si se integrara y aprovechara la información disponible en el Estado para proveer directamente las prestaciones a quienes corresponde, sin que éstos deban peticionarlas.
Por su parte, el divismo digital se manifiesta a través de las actitudes y prácticas de organismos (generalmente recaudadores) que –con base en la magnitud de los recursos que reciben y manejan- pueden mostrarse como “locomotoras” tecnológicas que “arrastran” a los demás organismos. Como la presión por los “intereses colaterales” suele constituirse en factor dominante, son las tecnologías –frecuentemente incompatibles o redundantes- “impuestas” por distintas facciones, las que determinan las estrategias y planes de GE.

2.2.2.3.- La formación en GE
La mayor parte de las ofertas de formación en GE aparecen hoy enmarcadas en la inercia del paradigma tradicional del GE, “naturalizando” las limitaciones y restricciones asociadas a una gestión de GE desarrollada con una ausencia prácticamente total de los destinatarios.
a. Naturalizaciones
En los actuales programas de formación parece considerarse “natural”, por ejemplo:
i.- La exigua utilización relativa de las prestaciones de GE,
ii. El notorio desconocimiento social acerca de la existencia y de los posibles beneficios de las prestaciones de GE,
iii. Los sesgos gobierno-céntricos y ritualistas en las ofertas de GE,
iv. El escepticismo y la desconfianza social acerca de la efectividad de las prestaciones de GE,
v. Las limitaciones en el acceso y las dificultades para el uso masivo de las prestaciones de GE,
vi. Las trabas y escollos que degradan a una gran parte de las prestaciones de GE, y
v. El insuficiente interés en difundir prestaciones de GE y en que éstas sean usadas masivamente.
b. Prioridad asignada a la dimensión formativa
Los planes, estrategias y programas de gestión del GE no suelen asignar a la dimensión formativa la relevancia que ésta tiene como factor determinante del desempeño. Tampoco suele visualizársela como espacio de reflexión y evaluación crítica, sino más bien de estudio de las prestaciones y productos de GE existentes.
c. Destinatarios
La formación en GE se dirige esencialmente a los niveles políticos, directivos y jefaturas de las estructuras administrativas, técnicas y profesionales del Estado. Prácticamente no existen ofertas pata la formación de los auténticos destinatarios del GE: ciudadanos, integrantes de instituciones ciudadanas y educativas (de nivel medio, superior y universitario), organizaciones sociales (sindicatos, mutuales, cooperativas), personal de los centros tecnológicos comunitarios, cybers, locutorios y telecentros, proveedores de TIC, empresas y cámaras empresarias, organizaciones de interfaz con grupos con derechos amenazados o vulnerados.
d. Método
Resulta difícil concebir métodos eficaces para que los valores y supuestos que se transmiten, así como las prácticas que se desarrollan -enmarcados en el paradigma tradicional del GE- induzcan algún tipo de ideal, interés o entusiasmo cívico en los distintos actores.

2.2.3.- Modelo Operacional
En el diseño del modelo operacional para “venir” desde el modelo prospectivo hacia el estado presente diagnosticado, la formación en GE tiene un rol esencial para encauzar la gestión del GE hacia una creciente satisfacción de necesidades y expectativas ciudadanas.
A través de la formación en GE pueden vivenciarse y plasmarse un conjunto de valores, principios y orientaciones que –aun cuando han sido asumidos como compromisos por los gobiernos de la región-permanecen en gran parte como meras expresiones de deseos debido al poder inhibitorio y aletargador del paradigma tradicional de GE.
A continuación trazaremos, en primer lugar, una reseña de los compromisos y pronunciamientos multilaterales vigentes en términos de un posible modelo operacional. Posteriormente presentaremos un esquema de acción para concretar el modelo operacional delineado.
2.2.3.1.- Compromisos y pronunciamientos vigentes
Los países de las Américas disponen hoy de valiosos instrumentos políticos, estratégicos y programáticos para superar los sesgos impuestos por el paradigma tradicional (gobierno-céntrico) del GE y transitar hacia un paradigma realmente centrado en los auténticos destinatarios de las prestaciones.
Entre esos instrumentos se destaca, en primer lugar, la Declaración de Santo Domingo -“Gobernabilidad y Desarrollo en la Sociedad del Conocimiento”- suscrita el 6/06/2006 en Santo Domingo, República Dominicana, por los representantes oficiales de treinta y cuatro (34) Estados Miembros de la OEA en el marco del trigésimo sexto período ordinario de sesiones de la Asamblea General de dicha Organización. En este pronunciamiento se señalan visiones y lineamientos estratégicos concertados en relación a las TIC como herramienta transversal para el logro del desarrollo equitativo y sostenible, el fortalecimiento de la gobernabilidad, la promoción y protección de los derechos humanos, así como la necesidad de trabajar intensamente para que todas las personas en las Américas, en particular aquellas en situación de vulnerabilidad o con necesidades especiales, sean partícipes de los beneficios generados por la Sociedad del Conocimiento.
Un año antes, en junio de 2005, como parte del proceso de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (CMSI) culminado en Túnez (2005), los representantes de gobiernos de América Latina y el Caribe firmaron en Río de Janeiro el Programa eLAC2007, dirigido a adaptar las metas del plan global de la CMSI a las necesidades específicas de los países de la región. Como continuación de dicho compromiso, en febrero de 2008 en San Salvador, República de El Salvador, se concertó el Programa eLAC2010. En ambos programas, el Capítulo IV se refiere a la Gestión Pública.
Por otra parte, en la IX Conferencia Iberoamericana de Ministros de Administración Pública y Reforma del Estado en Pucón, Chile, realizada entre el 31/05 y el 1/06/2007, se aprueba la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (CIGE) (CLAD, 2007). En dicho documento, posteriormente adoptado por la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, realizada en Santiago de Chile el 10/11/2007, se proporcionan bases conceptuales, principios rectores y mecanismos para orientar la gestión del e-Gobierno en los países de Iberoamérica, adoptando como eje el derecho de los ciudadanos a relacionarse de forma electrónica con sus gobiernos y administraciones públicas.
Esta confluencia de compromisos, concertados en diferentes instancias de relación multilateral, muestra al GE sólidamente posicionado, en la agenda política continental y regional, como un factor clave de progreso. En todos los casos se manifiestan claras disposiciones para potenciar el rol de los ciudadanos en el diseño, implantación, utilización y mejora de las prestaciones de GE.
El instrumento que exhibe mayor focalización y contundencia en este aspecto es la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico (CIGE), cuyo núcleo central reside justamente en el derecho de los ciudadanos a relacionarse electrónicamente con los gobiernos y administraciones públicas, con la correlativa obligación –por parte de éstos- de garantizar el ejercicio efectivo de ese derecho de los ciudadanos.
Ello implica un cuestionamiento frontal de las creencias y prácticas asociadas al paradigma tradicional de GE, dado que:
a. Los ciudadanos –con base en los derechos que les son reconocidos- están habilitados para exigir prestaciones útiles para satisfacer efectivamente sus necesidades de información y de servicios, así como para ejercer sus atribuciones de control y participación en la gestión pública.
b. Queda claro que el GE no representa –por sí mismo- ningún “atajo” ni “trampolín”, sino que su potencial está críticamente condicionado por los factores político-institucionales, administrativos, organizacionales y culturales que determinan la viabilidad de mejorar la eficacia, eficiencia y probidad en la gestión pública y en el servicio al ciudadano.
c. El Estado es responsable de ofrecer y difundir prestaciones de GE útiles para cubrir auténticas necesidades ciudadanas. Los ciudadanos son responsables de ejercer su derecho a usar las prestaciones de GE, a reclamar por las que no les resulten útiles y a exigir aquellas que necesitan y no están disponibles.
d. El conocimiento acerca de las demandas y necesidades por satisfacer a través de GE reside más en los integrantes de la sociedad que en las burocracias -políticas, administrativas y técnicas- gubernamentales.
e. Queda claro que el GE resulta prácticamente intrascendente si no se transforman los valores, las estructuras y los procesos que priorizan intereses y pugnas político-burocráticos en detrimento de las necesidades, demandas y expectativas de los ciudadanos.
f. Los avances en GE deben contribuir a una auténtica depuración e integración de estructuras, procesos, procedimientos y requisitos en beneficio de la calidad del servicio al ciudadano. La deseable preservación del empleo público debe encararse por vías que no interfieran en la calidad del servicio.
A partir del referido cuestionamiento, las autoridades políticas y administrativas no pueden ya limitarse a proclamar ambiguos anuncios y logros en materia de TIC y GE, dado que –con base en los compromisos contraídos en la CIGE- están obligadas a proveer soluciones reales que satisfagan necesidades y demandas concretas de los ciudadanos.
La respuesta a dichas exigencias requiere –mas que incorporar TIC- plasmar profundos cambios culturales que demandan nuevos valores, actitudes, visiones, incentivos y capacidades en la sociedad y en la gestión pública. Cuando hablamos de cambios culturales, asignamos a los procesos una connotación temporal que nos trasciende a nosotros mismos, dado que se trata de procesos generacionales. Para inducir cambios culturales profundos es necesario influir en las generaciones actuales, para que éstas instauren las condiciones sobre las que han de actuar las generaciones venideras, que –probablemente, entre diversos escenarios posibles- comenzarán a manifestar los nuevos valores, actitudes, visiones, incentivos y capacidades.
En ese marco, puede afirmarse que los cambios deseados en la visión, la gestión y las prácticas de GE sólo podrán comenzar a plasmarse si se constituye hoy una “masa crítica” de destinatarios que reclamen y exijan eficaces respuestas a sus requerimientos concretos de información y servicios.
Si bien es necesario capacitar en GE a los servidores públicos en todos los niveles, paralelamente es imprescindible animar, formar y alentar a distintos sectores y actores de la sociedad (por ejemplo: organizaciones comunitarias, etnias, personas mayores, adultas, jóvenes y adolescentes con derechos amenazados o vulnerados) para que descubran, usen, reclamen y peticionen las prestaciones de GE que necesitan.
A partir de dichas interacciones relativas a las prestaciones de GE, podrá reclamarse –sucesiva y gradualmente- mejor información, mejores prestaciones, mejores procesos, mejor participación, mejores gobiernos, mejor gobernabilidad, mejor gobernanza, mejores repúblicas y mejores democracias para una mejor calidad de vida del conjunto social. Ese ciclo de auténtico “civismo digital” parece ser una vía idónea para avanzar hacia el modelo deseado de calidad ciudadana, gobernabilidad y GE, así como para superar vicios (como el “cinismo” y el “divismo” digitales) emergentes de la actual disociación entre oferentes y supuestos destinatarios del GE.
Como un ejemplo de las propuestas para poner en marcha el referido modelo operacional, se presentan -en la siguiente sección- las características de un programa de formación en Civismo Digital, expresión ésta que denota –en relación a los habitantes de una comunidad- el ejercicio activo y sistemático de interacción vía TIC con las administraciones públicas, con el propósito de mejorar la propia calidad cívica.

2.2.3.2.- El Programa de Formación en Civismo Digital
El Programa de Formación en Civismo Digital es desarrollado por la Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIF-GE) del Colegio de las Américas (COLAM) de la Organización Universitaria Interamericana (OUI), con el apoyo de la iniciativa 1@+tú=1€ impulsada por la Fundación Centro Tecnológico de la Información y Comunicación (CTIC), Gijón-Asturias, España.
Este programa propugna la adopción –por parte del sector público y de los actores de la sociedad- del paradigma del Civismo Digital (CiDi), sustentado en las perspectivas, intereses y prioridades de los auténticos destinatarios de las prestaciones de GE. Ello tiene relevantes repercusiones en el plano conceptual y en el formativo.
En el plano conceptual, la perspectiva adoptada por el Civismo Digital (CiDi) implica críticos cuestionamientos a diversos enunciados y prácticas que aún hoy se asocian “naturalmente” a la gestión del GE, proponiendo concepciones y prácticas alternativas. En el Cuadro 1 presentamos una caracterización sinóptica de prioridades tradicionales de GE y de las alternativas propuestas por el Civismo Digital (CiDi), en relación a distintas cuestiones pertinentes.
En el plano formativo, el proceso de inducción del Civismo Digital (CiDi) se inicia con el “deCiDir”, que consiste en la expresión manifiesta y comprometida –por parte de actores claves de la sociedad y de las administraciones públicas- de su disposición para contemplar centralmente las perspectivas del Destinatario en la concepción, diseño, gestión, control y evaluación de las prestaciones de GE.
El proceso de Formación en Civismo Digital se desarrolla a través de dos grandes ejes:
a. Formación de integrantes del sector público (InCiDir)
Se dirige a incidir en la transición entre el paradigma tradicional y el emergente, a través de la inducción, incorporación y articulación de las perspectivas (mirada, intereses, necesidades) de los destinatarios en la racionalidad política, estratégica, administrativo-organizacional y societal de los agentes públicos. Se desarrolla mediante cursos, seminarios y talleres en instituciones de formación de agentes públicos y en organismos públicos.
b. Formación de actores de la sociedad (ForCiDir)
El propósito de este eje es formar a los integrantes de la Sociedad, “desde la más temprana edad” (tal como se expresa en el párrafo 29 de la CIGE), para ejercer sus derechos a interactuar digitalmente con las administraciones públicas adoptando el paradigma del Civismo Digital. En el corto plazo, se trata de reunir una “masa crítica” de destinatarios que usen asiduamente las prestaciones de GE disponibles y realimenten a la Administración para su mejora progresiva. Con tal finalidad, se difunde el uso de prestaciones de GE a través de dos tipos de acciones dirigidas, respectivamente, a:
i. Destinatarios interesados
A través de charlas, encuentros y talleres se difunden las prestaciones disponibles de GE entre personas que, disponiendo de acceso y cierta familiaridad con las TIC, manifiestan intereses o necesidades concretas susceptibles de ser satisfechos con prestaciones de GE.
ii. Destinatarios prioritarios
Se procura llegar a los integrantes más vulnerables de los sectores socioeconómicos medios, medios bajos y bajos, captando las necesidades directamente de los afectados y canalizando su resolución a través de prestaciones de GE disponibles en las mismas comunidades.
La operatoria consiste básicamente en constituir una red de líderes barriales y comunitarios (“Adalides”) que, a través de sus amplias y densas redes de vínculos en las respectivas comunidades, capten las necesidades de los vecinos y las canalicen hacia los centros tecnológicos comunitarios, cybers y telecentros (“Operadores”) que se harán cargo de su tramitación mediante servicios de GE.

2.2.3.3.- Formación en Civismo Digital y Capital Social
Cabe prever que la Formación en Civismo Digital contribuirá, en el mediano plazo, a transformar la topología del poder sobre el GE, a través de una gobernanza horizontal, abierta y diversa, constituida socialmente mediante una estrategia solidaria.
Sin embargo, poco se lograría en términos de civismo si el resultado de dicha transformación quedara acotado a un mejoramiento de ciertas prestaciones de GE. Ello resultaría análogo a un proceso de inclusión digital que no haya tenido efecto en términos de inclusión social. Cabe prever que, a través de la práctica del civismo digital, podrán inducirse -paulatinamente- mejoras en los procesos, en los funcionarios, en la participación, en los gobiernos, en la gobernabilidad y la gobernanza, en la calidad de nuestras repúblicas y nuestras democracias para una mejor calidad de vida del conjunto social. Puede preverse también que -en el mediano plazo- quedará superada la actual distinción entre vías de interacción (“presencial”, “electrónica”, “digital”), emergiendo un nuevo paradigma resultante de la creciente articulación de las perspectivas del gobierno real y del civismo real, tanto en los poderes del Estado como en la Sociedad, para una auténtica mejora de la calidad de vida ciudadana.
La concreción de dicho potencial resulta facilitada por la evidencia de que las TIC abren nuevas oportunidades para plasmar capital social, el cual (Zinnbauer; 2007):
a. promueve y facilita el aprendizaje informal, proporcionando oportunidades de consejo, intercambio de ideas y habilidades,
b. promueve confianza, solidaridad y reciprocidad,
c. mejora la empleabilidad y la productividad,
d. estimula la participación política, el compromiso cívico y la gobernanza en las comunidades.
La visión del capital social puede mejorar la implementación de las iniciativas de acceso al GE en diversos niveles y dimensiones (Zinnbauer; 2007):
a. En lo conceptual, permite comprender cómo las TIC pueden contribuir a aumentar la eficacia de la formación en ambientes de aprendizaje social;
b. En lo programático, pone de manifiesto la relevancia de las redes sociales pro-inclusión, así como las oportunidades ofrecidas por las herramientas y plataformas Web 2.0 para promover la inclusión y la formación de capital social;
c. En lo operacional, dirige la atención al prominente papel de la sociedad civil y de las iniciativas de base comunitaria para focalizar iniciativas de inclusión y para hacer llegar el GE a personas en riesgo de exclusión;
d. En el diseño del servicio, contribuye a considerar el uso de servicios de GE a través de redes de intermediarios (tutores, adalides, operadores), proporcionando elementos para satisfacer sus necesidades de información.
Existe amplia evidencia para sugerir que las TIC contribuyen a ampliar, transformar y diversificar el capital social, a través de: a) espacios de encuentro y reunión, b) proyectos colaborativos para desarrollar iniciativas en común, y c) provisión de herramientas para crear, comunicar y compartir información (mail, blogs, wikis, plataformas de trabajo colaborativo).
En la práctica cotidiana de la formación en Civismo Digital, quienes tienen familiaridad y habilidades telemáticas pueden enseñar o actuar como intermediarios (tutores, adalides, operadores) para ayudar a otros a satisfacer necesidades mediante el acceso y uso de prestaciones de GE.

3.- CONCLUSIÓN
A través de esta nota hemos procurado poner de manifiesto las limitaciones que experimenta la formación en GE al hallarse inmersa en la inercia de un paradigma de GE con sesgos gobierno-céntricos, dogmáticos, ritualistas y anacrónicos.
Con tal finalidad, propusimos: a) delinear un esquema prospectivo de la formación en GE, b) esbozar algunos trazos diagnósticos de los escenarios manifiestos en varios países de Iberoamérica, y c) pergeñar un bosquejo operacional sustentado en valores, principios y compromisos concertados por los países de las Américas -en distintas instancias multilaterales- en relación al GE y la SIC.
Dentro del referido bosquejo operacional, propusimos la Formación en Civismo Digital como enfoque diferenciado del paradigma tradicional del GE.
En el plano conceptual, la perspectiva del Civismo Digital implica críticos cuestionamientos a enunciados y prácticas que aún hoy se asocian “naturalmente” a la gestión del GE, proponiendo concepciones, procesos y prácticas alternativos.
En la faz operacional presentamos al Programa de Formación en Civismo Digital como una vía para concretar -a través de la acción sistemática y solidaria de los propios destinatarios de prestaciones de GE- los valores, principios y orientaciones contenidos en los compromisos concertados.
En el plano formativo, el proceso de Formación en Civismo Digital se desarrolla a través de dos grandes ejes: a) formación de integrantes del sector público (InCiDir), y b) formación de actores de la sociedad (ForCiDir).
En el corto plazo, se trata de reunir una “masa crítica” de destinatarios que usen asiduamente las prestaciones de GE disponibles, que reclamen por las que no les resultan útiles y que exijan las que necesiten y no estén disponibles. Señalamos la posibilidad de que la formación en Civismo Digital contribuya -paulatinamente- a transformar la topología del poder sobre el GE, a través de una gobernanza horizontal, abierta y diversa, destacando que ello resulta facilitado por las nuevas oportunidades que abren las TIC para tejer lazos sociales y plasmar capital social.
Para finalizar señalamos la prioridad de que el GE se difunda para servir a todos los sectores de la sociedad, particularmente a los más excluidos y postergados. Si permanece divorciado de los grandes sectores de la población, no contribuirá a transformar las pautas vinculares internas y externas de las administraciones públicas, sino que, por el contrario, continuará amoldándose -a través de vicios como el cinismo y el divismo digital- a la entrópica y distópica trayectoria de las mismas.

REFERENCIAS
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- eLAC (2008): eLAC 2010.Texto completo del Compromiso de San Salvador, el cual contiene el Plan de Acción sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe
http://www.elac2007.org.sv/docs/compromisodesansalvador-8feb2008.pdf
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www.epractice.eu/resource/1733-

RESEÑA BIOGRÁFICA
José Luis Tesoro
Licenciado en Administración (Universidad de Buenos Aires, 1969) con cursos de postgrado en gestión y evaluación de políticas públicas.
Investigador Jefe de la Dirección de Investigaciones del Instituto Nacional de la Administración Pública de la Argentina desde 1978.
Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires y de la Pontificia Universidad Católica Argentina.
Coordinador Regional del Curso de Gobierno Electrónico de la Secretaría Ejecutiva para el Desarrollo Integral (SEDI) de la Organización de los Estados Americanos (OEA),
Coordinador del Foro e-Gobierno OEA y del Boletín Electrónico e-Gobierno OEA.
Co-dirige el sitio Internet "Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información (CLAD-SIARE).
Coordinador General de la Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIF-GE) del Colegio de las Américas (COLAM) de la Organización Universitaria Interamericana (OUI).

CUADROS
Cuadro 1.- Caracterización sinóptica de prioridades tradicionales de Gobierno Electrónico (GE) y de las respectivas propuestas del Civismo Digital (CiDi)

Gobierno Electrónico (GE)

Civismo Digital (CiDi)

Accesibilidad: con énfasis tecnológico y ergonómico.

AcCiDir: accesibilidad activa con énfasis humano, para superar toda eventual limitante en la posibilidad de acceso.

Cooperación: dispersa en islas de alianzas determinadas por afinidades e intereses político-burocráticos.

CooperCiDir: cooperación integradora en términos de prioridades de los destinatarios finales.

Estandarización: determinada por intereses y factores tecnológicos.

EstandarCiDir: estandarización condicionada por factores sociales y humanos.

Evaluación: pautada por la perspectiva de financiadores y expertos.

EvalCiDir: evaluación pautada por la perspectiva de los destinatarios.

Formación: concentrada en agentes del sector público.

ForCiDir: formación dirigida tanto a agentes públicos como a destinatarios.

Inclusión: condicionada por las limitaciones del sector público y de la sociedad.

IncluCiDir: autoinclusión e inclusión solidaria (capital social).

Información: condicionada por la voluntad y los intereses de integrantes del sector público y de la sociedad.

InforCiDir: plenas atribuciones ciudadanas para demandar y exigir información de interés público.

Integración: pautada por los intereses y prioridades del sector público.

IntegraCiDir: integración pautada por los intereses y prioridades de los destinatarios

Interacción: condicionada por la disposición y las limitaciones del sector público

InterCiDir: Interacción determinada por las necesidades de los destinatarios.

Interoperabilidad: condicionada por limitaciones y pugnas político-burocráticas (explicación del por qué no se puede)

InteropCiDir: interoperabilidad determinada por las necesidades de los destinatarios.

Planeamiento: condicionado por las prioridades, conveniencias y limitaciones del sector público.

PlanCiDir: planeamiento abierto a las prioridades de los destinatarios.

Procedimiento: condicionado por los compartimentos y limitaciones político-burocráticos

ProceCiDir: procedimiento determinado por las necesidades del sector público y las conveniencias de los destinatarios

Responsabilidad: condicionada por la tendencia a la dilución.

ResponCiDir: responsabilidades nítidas y expresas.

Seguridad: condicionada por las prioridades y limitaciones del sector público.

SegurCiDIr: Seguridad: determinada por prioridades de destinatarios y del sector público.

Servicio: condicionado por las prioridades, conveniencias y limitaciones del sector público.

ServiCiDir:: Servicio determinado por las necesidades y prioridades de los destinatarios