LA MISIÓN INFORMACIONAL DEL CIO ESTATAL EN IBEROAMÉRICA

INTRODUCCIÓN

Desde inicios de la década de 1990 venimos asignando a las Agencias para la Sociedad de la Información (ASI) una misión central en una pretendida transición de nuestras sociedades hacia el paradigma de la Sociedad de la Información y del Conocimiento (SIC). Paralelamente, como resultado de una evolución que viene desplegándose desde el último cuarto del siglo XX, hoy se identifica al rol del Chief Information Officer (CIO) (*) con los qué, para qué y por qué de las estrategias informacionales (OEA, 2010/1).

Con el paradigma del Gobierno Abierto (GA), que se fue gestando durante la década de 2010, resulta claro que el reto para el CIO Estatal reside hoy en plasmar estrategias informacionales dirigidas a lograr sinergias con una perspectiva del conjunto del gobierno al servicio de los auténticos destinatarios-aliados en la transparencia, la participación y la colaboración: cada una de las personas y las organizaciones que integran la sociedad.

Esta nota tiene por objetivo resaltar el rol que cabe a los CIO Estatales de Iberoamérica en la transformación de las relaciones entre los gobiernos y las sociedades, a través de un liderazgo informacional dirigido a operar una transformación cultural desde arraigadas visiones (y convicciones) gobierno-céntricas hacia el modelo emergente centrado en el Desarrollo Integral e Integrado de las Personas (DIIP).

 

1.- LA DIMENSIÓN INFORMACIONAL EN EL DESARROLLO DE LAS PERSONAS

Comenzamos esta nota sintetizando las acepciones que asignamos a dos conceptos medulares en nuestra propuesta: el Desarrollo Integral e Integrado de las Personas (DIIP) y la cuestión informacional en la transición hacia el DIIP.

 

a) Desarrollo Integral e Integrado de las Personas (DIIP)

Denominamos Desarrollo Integral e Integrado de las Personas (DIIP) a un proceso de transición evolutiva con el propósito de propiciar la plena realización vital de cada persona. Cabe suponer que las acciones de todos los gobiernos deberían estar esencialmente dirigidas a impulsar el DIIP en las respectivas sociedades.

Algunas de las dimensiones centrales del DIIP son:

a) axiológica, ética y volitiva (valores, principios, creencias, ideales, propósitos, voluntad),

b) política y cívica (ciudadanía, representación, participación, información),

c) civil (identidad, libertad, igualdad, privacidad, justicia)

d) social (cultura, culto, familia, educación, salud y nutrición, trabajo, hábitat, seguridad, protección social)

e) económica (ingresos, nivel de vida, consumo, ahorro)

 

b) La cuestión informacional

De acuerdo con Manuel Castells (La Era de la Información, 1995) el término “informacional” denota una forma específica de organización social en la que la generación, procesamiento, utilización y transmisión de información son fuentes fundamentales de productividad y poder.

Desde la perspectiva informacional, tras toda arquitectura informacional yace una estructura de poder. Con base en esta perspectiva, la cuestión informacional se asocia a la distribución del poder entre distintos actores de una comunidad en función de la disponibilidad de información pertinente para el DIIP y de su posibilidad y capacidad para obtener, generar, procesar y utilizar esa información para el propio DIIP.

La viabilidad del DIIP está significativamente condicionada por la información que proveen –y la que ocultan o eluden- las instituciones formativas, los medios informativos y los gobiernos, en la medida que inducen, movilizan o inhiben determinados modelos, conocimientos, sensaciones, demandas o expectativas, a través de una arquitectura informacional emergente implícitamente de la estructura de poder.

La acción formativa de la Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIF-GE) se sustenta en el civismo informacional como estrategia para inducir -mediante la acción articulada de diversos actores sociales- transformaciones en la faz informacional dirigidas a aumentar el poder de las personas en su tránsito hacia el propio DIIP (RIF-GE, 2007/1, 2,3).

La expresión “civismo informacional” –en relación a los habitantes de una comunidad- denota un compromiso activo y un ejercicio sistemático de la crítica y la propuesta ciudadana en relación a la información y los servicios de administraciones públicas y de instituciones de la sociedad, con el propósito de contribuir al DIIP.

 

2.- PARADIGMAS CONCEPTUALES Y EVIDENCIAS FÁCTICAS

En materia informacional pública nos manejamos hoy con una dupla de paradigmas de turno: las Sociedades de la Información y del Conocimiento (SIC), y los Gobiernos Abiertos (GA).

a.- Sociedades de la Información y del Conocimiento (SIC)

El paradigma SIC se asocia a un modelo de sociedad en la que todas las personas tienen análogas oportunidades de generar, obtener, utilizar y compartir información y conocimiento para su propio DIIP. Se presume que este modelo de sociedad -centrado en la persona, inclusivo, integrador y orientado al DIIP- resultaría cada vez más factible a través de los avances de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y de su creciente difusión en todos los sectores de nuestras sociedades.

Dado que cada país de Iberoamérica prevé plasmar su SIC en función de sus propias necesidades, prioridades y políticas, hablamos aquí de Sociedades de la Información y del Conocimiento (en plural), con la finalidad de resaltar el respeto por la diversidad, así como de prevenir posibles confusiones acerca de la eventual pretensión de “imponer” un modelo único o hegemónico de sociedad.

b.- Gobiernos Abiertos (GA)

Confluyendo con la tendencia hacia la “apertura informacional” (libre acceso a la información pública, datos abiertos, estándares abiertos, fuente abierta), se está difundiendo globalmente la expresión “Gobierno Abierto” como asociada a transparencia, participación y colaboración (OEA, 2010/2).

Si bien la apertura de los gobiernos es una cuestión netamente política y responde a un proceso de construcción situado –social, cultural y cívicamente- en cada comunidad, las TIC pueden contribuir en la transición hacia modelos de “Gobiernos Abiertos” potenciando la comunicación, el libre acceso a información y la provisión de espacios de opinión y consulta, entre otras posibilidades.

 

Por nuestra parte apreciamos que dicha dupla paradigmática –SIC y GA- confluye hoy hacia un único paradigma (SIC/GA), dado que los GA son un componente natural de las SIC.

Toda SIC tiene como supuesto central que los gobiernos, a través de una creciente probidad y con base en una consecuente transparencia, participación y colaboración en relación a las respectivas sociedades, actúan como referentes y ejemplos para contribuir al DIIP aprovechando el potencial de los recursos informacionales.

Como paradigma de turno, el SIC/GA es hoy un sistema aceptado de creencias, de pensamiento y de prácticas que podemos aprovechar –mientras dure esa aceptación- para avanzar hacia el DIIP.

El paradigma SIC/GA y sus herramientas son útiles como sustentación conceptual e impulso instrumental para dirigirse -con un rumbo concertado- hacia un DIIP colectivamente deseado, pero en ningún caso podrían reemplazar a esa voluntad ni constituirse en la finalidad o el motivo de las travesías transformadoras. El destino de nuestras sociedades no reside en la SIC ni en el GA, sino en el DIIP de acuerdo con los valores, aspiraciones y características propios de cada comunidad.

Así como la travesía hacia el DIIP se ve favorecida por corrientes ascendentes que la impulsan y sustentan –tales como el paradigma SIC/GA- también resulta afectada por corrientes descendentes que pueden malograrla; tales como la arbitrariedad, el despotismo, la corrupción, la anomia o la impunidad institucionalizadas.

 

3. LA GOBERNANZA INFORMACIONAL Y SUS CONDICIONAMIENTOS

La gobernanza multi-actoral de los procesos de aprovechamiento del paradigma SIC/GA para el DIIP debería ser hoy coordinada por las Agencias para la Sociedad de la Información (ASI) en cada poder del Estado y nivel de gobierno -a cargo de los respectivos CIO- en cada uno de nuestros países.

Dichas Agencias tienen un rol esencial en esta materia, que -en gran parte- no parecen estar cubriendo adecuadamente; algunas por un sesgo dominante hacia la infraestructura de telecomunicaciones, otras hacia las tecnologías de la información (TI), otras hacia el "gobierno electrónico", y otras hacia diversas cuestiones que condicionan y coartan sus focos de atención.

Quienes supuestamente desempeñan funciones de CIO en administraciones públicas de países de Iberoamérica suelen experimentar limitaciones sustanciales para plasmar y ejercer sus auténticos roles en sus ámbitos de actuación.

Tales limitaciones se asocian a la vigencia de valores, creencias y rituales asociados a perspectivas buro-tecnocéntricas sustentadas en la prevalencia de conveniencias, inercias e intereses político-burocráticos por encima de las necesidades del ciudadano, quien resulta implícitamente relegado a un rol de súbdito cautivo -“público”, “administrado”, “requirente”, “solicitante”, “beneficiario”, “usuario”, “contribuyente”- a quien supuestamente la Administración “brinda”, “otorga” o “concede” determinados servicios.

A continuación procuraremos sintetizar las características de la concepción tradicional de la dupla SIC/GA, sustentada en una prosapia gobierno-céntrica, arrogante, dogmática y ritualista.

 

3.1. Antecedentes

Los paradigmas de la SIC y del GA llegan a las administraciones públicas de los países de Iberoamérica –en las décadas de 1980 y del 2000, respectivamente- promovidos o apadrinados por determinados actores (activadores internos, organismos de financiamiento, consultores, firmas proveedoras, entre otros) con objetivos e intereses distintos a los de los legítimos destinatarios de las prestaciones gubernamentales.

En muchos casos se insertaron en ámbitos institucionales regidos por un conjunto de valores, reglas de juego, motivaciones e incentivos que condicionan críticamente la viabilidad de una lógica del “servicio”, entre ellos:

i. Confusión entre Estado, gobierno, facción gobernante y grupos leales.

ii. Compartimentación de estructuras y feudos político-burocráticos.

iii. Prioridad de intereses intra-burocráticos sobre la lógica del servicio.

iv. Dificultad para plasmar visiones compartidas e integrar estrategias de servicio.

v. Propensión a sucesivas crisis, con drásticas mutaciones e invalidaciones.

vi. Supeditación de la racionalidad programática a pugnas político-burocráticas y favoritismos clientelares.

vii. Recelos que inhiben o bloquean eventuales iniciativas de compartir recursos y atribuciones sobre los servicios.

viii. Problemas de compatibilidad, interconexión e interoperabilidad entre grupos e intereses y –complementariamente- entre estructuras, sistemas y tecnologías.

Por supuesto, las referidas características inhiben la visión de la dupla SIC y GA como un único paradigma. Sus enunciados y mitos doctrinarios tienden a ser explotados (a veces precaria y mediocremente) por grupos cuyas visiones aparecen frecuentemente sesgadas por prioridades relativamente distantes de las necesidades de las personas y del Estado.

 

3.2.- Versión tradicional de los paradigmas SIC y GA

A partir de los referidos antecedentes, en esta sección procuramos sintetizar las creencias, la racionalidad, los vicios y los efectos asociados a la versión tradicional de los paradigmas SlC y GA.

a. Creencias

Las principales creencias míticas que configuran la versión tradicional de los paradigmas SlC y GA pueden reseñarse en los siguientes términos:

i. La SIC y el GA son dádivas que el gobierno "brinda", "concede" u "otorga" (como convite) a los integrantes de la sociedad, en su afán de servirlos cada vez más y mejor.

ii. La SIC y el GA son innovadores y beneficiosos por sí mismos, constituyéndose en "atajos" y "trampolines" para aumentar sustancialmente la eficacia, la eficiencia, la efectividad y la transparencia del servicio al ciudadano; todo ello con prescindencia de que los valores político-burocráticos, las estructuras, las normas, los procesos y las prácticas permanezcan invariables.

iii. Las prestaciones de SIC y de GA deben responder a las estructuras y rituales burocráticos imperantes, dado que éstos son imprescindibles para garantizar la legalidad, la ecuanimidad y la transparencia de las acciones de gobierno.

iv. El conocimiento de lo que puede o no hacerse en materia de SIC/GA reside exclusivamente en las burocracias gubernamentales (políticas, administrativas y técnicas), no en los integrantes de la sociedad.

v. Si los integrantes de la sociedad no aprovechan adecuadamente las prestaciones de SIC/GA que se les "brindan", el problema reside en ellos, no en las prestaciones ni en los prestadores (que son los que saben).

vi. Los avances en SIC y GA deben ser cautelosos, dado que la gente no está preparada para adoptarlos y, por otra parte, se trata de "caballos de Troya" que –tarde o temprano- afectarán al empleo público.

 

b. Racionalidad de los oferentes

Con base en las referidas creencias, la racionalidad de los oferentes de prestaciones SIC y GA resulta afectada por los siguientes factores:

i. Sus metas residen esencialmente en replicar (frecuentemente de apuro) supuestas “buenas prácticas” -por ejemplo: instalación de telecentros públicos, distribución masiva de netbooks, pretendida apertura de datos gubernamentales al público (“open data”), o convocatoria al aporte colectivo de capacidades (“crowd sourcing”)- con virtual ausencia de evaluaciones de aptitud, viabilidad, utilidad, resultado e impacto en el propio medio.

ii. Sus “clientes” son –más que los supuestos destinatarios de las prestaciones- las autoridades políticas y administrativas de las que depende su permanencia dentro de las estructuras y los proyectos.

iii. Sus referentes están dados, más que por las necesidades de los supuestos destinatarios, por los arbitrios de sus autoridades y por las modas imperantes en cofradías de colegas e iniciados.

Como resultado de la conjunción de los referidos factores, la racionalidad de los oferentes de prestaciones SIC/GA surge de una incierta articulación de lógicas políticas, técnicas, burocráticas, gremiales, feudales, clientelares y personales, en detrimento de las perspectivas vinculadas a las necesidades e intereses de supuestos destinatarios que -por desconocimiento, escepticismo, resignación, desconfianza o dificultades de acceso- no exigen, no reclaman ni parecen esperar nada sustancial de la dupla SIC/GA.

Se manifiesta así un virtual divorcio entre las ofertas de SIC/GA y las necesidades reales, corrientes y cotidianas de la mayor parte de las personas.

 

c. Vicios emergentes

En el marco de la versión tradicional, el aprovechamiento del paradigma SIC/GA para el DIIP aparece bloqueado por diversos vicios como el cinismo y el divismo informacional.

Algunos indicios del cinismo informacional son:

i. Se alude permanentemente al ciudadano como beneficiario central de los denodados esfuerzos, desvelos y hazañas cívico-tecnológicas de los elencos políticos, administrativos y técnicos involucrados en las prestaciones de SIC/GA, pero no se manifiesta el menor interés institucional por escuchar sus auténticas necesidades ni sus eventuales reclamos o sugerencias. El ciudadano es el “protagonista excluido” de la dupla SIC/GA.

ii. Se proclaman las virtudes casi mágicas de la dupla SIC/GA como supuestos trampolines o atajos para la integridad, la apertura y la democratización de la Administración en su prosecución del DIIP, mientras que su uso sirve esencialmente a intereses político-burocráticos, comerciales y clientelares.

iii. Se proclama la transparencia, los datos abiertos y el libre acceso a la información pública, mientras prevalece la opacidad.

iv. La mayor parte de las ofertas de SIC/GA no se asocian a reingenierías ni a rediseños para mejorar estructuras, procesos o prestaciones, sino a adaptaciones para mostrar modernidad.

v. Una parte significativa de las ofertas de SIC/GA resultan prácticamente ficticias, mientras que otras resultarían prescindibles si se integrara y aprovechara la información disponible en el Estado para proveer directamente (de manera personalizada) las prestaciones a quienes corresponde, sin que éstos deban peticionarlas.

Por su parte, el divismo informacional se manifiesta a través de las actitudes y prácticas de organismos que –con base en la magnitud de los recursos que reciben y manejan- pueden mostrarse como "locomotoras" tecnológicas que "arrastran" a los demás organismos.

 

d. Efectos

La mayor parte de las prestaciones de SIC/GA de los países iberoamericanos aparecen hoy enmarcadas en una lógica del “convite” más que de “servicio”, considerándose “natural”, por ejemplo:

i. sus sesgos gobierno-céntricos y ritualistas,

ii. el notorio desconocimiento social acerca de su existencia y de sus posibles beneficios,

iii. su exigua utilización relativa,

iv. el escepticismo y la desconfianza social acerca de su efectividad,

v. las limitaciones en el acceso y las dificultades para el uso masivo,

vi. las trabas y escollos político-burocráticos que las degradan,

vii. el insuficiente interés en difundirlas.

vi. la carencia de motivación y de espacios para la capacitación y la evaluación crítica por parte de los destinatarios.

 

4. LA ASI: MISIÓN E INSTITUCIONALIDAD

La Agencia para la Sociedad de la Información (ASI) es la institución que –con la dirección del CIO- determina, en cada comunidad, si el aprovechamiento del paradigma SIC/GA servirá al DIIP o a otros fines y actores.

Su misión reside en formular políticas e identificar, promover, inducir y coordinar sinergias informacionales en beneficio del DIIP; todo ello frecuentemente a contracorriente de los nichos y flujos del poder. Con base en una firme convicción acerca de la diferencia entre alineación y complicidad, el CIO debería construir la sustentación política de la ASI, cultivando alianzas y estructurando esquemas viables de transformación informacional al servicio del DIIP.

Durante más de dos décadas se viene debatiendo acerca de la sustentación normativa, institucional, jerárquica y presupuestaria que deben tener las ASI para un efectivo ejercicio de sus roles, considerándose tradicionalmente que las cuestiones más relevantes son: a) norma de creación, ya sea por decreto o por ley, y b) tipo de organización, nivel jerárquico, alcance de atribuciones y nivel de autonomía financiera.

Por nuestra parte creemos que el desempeño de la ASI en relación a su misión no está determinado por su instrumento de creación, carácter, dependencia orgánica, inserción estructural ni autosuficiencia financiera. A través de nuestra experiencia en el sector público hemos visto ya demasiadas ficciones en esas materias.

Lo fundamental para nosotros reside en la vocación, posibilidad y disposición de los CIO estatales –desde las mayores cúpulas hasta las menores torrecillas informacionales- para escuchar y priorizar las necesidades, intereses y expectativas de las personas por encima de las conveniencias, intereses y sesgos de los enclaves político-burocráticos, operadores, proveedores, consultores, financiadores y otros actores colaterales.

La existencia -o no- de esa vocación y disposición determinará el sentido y el desempeño de las ASI por encima de los factores institucionales, orgánicos y financieros. Si no existe lo primero, todo lo demás será mera escenografía para mantener ficciones, aliados y amigos.

Por otra parte, es imprescindible clarificar, en cada Administración, quiénes son los auténticos CIO: ¿Quiénes determinan si la Administración promoverá el empoderamiento informacional de las personas o la preservación informacional de la arbitrariedad político-burocrática?

Es frecuente que los efectivos CIO no actúen dentro de las ASI, sino en otras posiciones de la Administración, relegándose a los ejecutivos de las ASI -en el mejor de los casos- al rol de Chief Technology Officer (CTO), para dar soporte tecnológico a la discrecionalidad o la arbitrariedad informacional de los CIO de facto.

 

(*) Dada la difusión globalizada de la denominación “Chief Information Officer (CIO)”, optamos por mantenerla en nuestra propuesta.

 

REFERENCIAS

Castells, Manuel (1995): La Era de la Información, Volumen 2, Capítulo 6 La política informacional y la crisis de la democracia. Siglo XXI Editores.

http://www.rafaelcastellano.com.ar/Biblioteca/ARTICULOS/LECTURA%20DE%20MANUEL%20CASTELLS.pdf

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http://www.suboletin.com/contentsoea/docs/Boletin_53/Principal53.htm

OEA (2010/2): Boletín e-Gobierno OEA N° 55, Julio 2010; “e-Gobierno y Gobierno Abierto”, ISSN 999-4605, Organización de los Estados Americanos (OEA) Secretaría de Asuntos Políticos (SAP).

http://www.suboletin.com/contentsoea/docs/Boletin_55/Principal55.htm

RIF-GE (2007/1): “Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico (RIF-GE): indagar para compartir (1ª. Parte)”, Directorio del Estado: el Portal del Gobierno Electrónico, egov Newsletter N° 46, Abril 2007. ISSN: 1886-3361.

http://www.gobiernoelectronico.org/node/5301

RIF-GE (2007/2): “Red Interamericana de Formación en Gobierno Electrónico: indagar para compartir (2ª. Parte)”, Directorio del Estado: el Portal del Gobierno Electrónico, egov Newsletter N° 47, Mayo 2007. ISSN: 1886-3361.

http://www.gobiernoelectronico.org/node/5301

RIF-GE (2007/3): "Necesidades de formación en Gobierno Electrónico", Directorio del Estado: el Portal del Gobierno Electrónico, egov Newsletter N° 48, Junio 2007. ISSN: 1886-3361:

http://www.gobiernoelectronico.org/node/5574

Tesoro José Luis: Perfil y formación del Chief Information Officer (CIO) Estatal para la transición informacional hacia el gobierno abierto en Iberoamérica, Congreso Internacional del CLAD, 15; Santo Domingo, República Dominicana, 9 al 12 de Nov. 2010.